¿Por qué no apoyamos el cacerolazo? por AyL

Las numerosas manifestaciones del pasado jueves 13 de septiembre resultaron ser un dato político relevante y materia de mucho debate. De un lado y del otro se sucedieron argumentos con el oportunismo político característico de quién intenta llevar agua para su molino. Desde algunos partidos opositores se intentó presentar la marcha como un acto de “resistencia” frente a la “dictadura K”, mientras que desde el gobierno se la estigmatizó mostrándola como un sector pudiente que “piensa más en lo que pasa en Miami que lo que ocurre en San Juan”.

Frente a estos análisis simplistas nos parece importante antes que nada, y lejos de cualquier tipo de estigmatización, rechazar enfáticamente y sin ambigüedades las expresiones antidemocráticas que muchos profirieron. Nos preocupa que se haya reivindicado, por ejemplo, ser “golpista para defender la democracia” y se considere al gobierno como “la dictadura de los K”. Recordando que desde Aramburu y Rojas hasta Videla y Masera usaron “la defensa de la democracia” para justificar los golpes, es irresponsable hablar hoy de dictaduras en vez de denunciar rasgos más o menos autoritarios que sí tiene este gobierno. Es vaciar los términos y banalizar el debate y desguarnecernos para enfrentarlas si realmente llegara a existir esa posibilidad. Para los que pelean por intereses económicos o para muchos dirigentes políticos opositores todo vale. Para nosotros no.

Desde Autodeterminación y Libertad no participamos ni apoyamos la movilización del jueves porque, a pesar de que fuimos parte de muchas marchas y luchas contra el gobierno, no compartíamos algunas de las consignas convocantes y otras resultaban tan ambiguas que permitieron reivindicar la marcha a un espectro amplio y oportunista de opiniones y miradas políticas que desdibuja sus diferencias a medida que se enfatiza la crítica al gobierno. Una prueba de esto es que sirvió de argumento para elogiarla tanto a los sectores del PRO, Binner y Carrió como de Proyecto Sur e incluso a sectores de izquierda). Rechazar la re-reelección de Cristina Kirchner, algo que en principio parece aglutinar a la mayor parte de los partidos opositores e incluso a los que fueron a la marcha, ¿tiene el mismo significado para cada uno? Nuestro rechazo es contundente pero no tiene que ver con algún tipo de apego constitucionalista abstracto sino por el proyecto político concreto que encarna. La re-reelección de Cristina Kirchner significa la continuación de un modelo que ha profundizado la concentración y extranjerización de la economía; que ha avanzado con la sojización del país de la mano nada menos que de Grobocopatel y Monsanto; que ha promovido en alianza con la Barrick Gold y otras corporaciones la proliferación de proyectos de megaminería a cielo abierto; que ha dejado que las grandes empresas “se la lleven en pala” (al decir de la Presidenta), siendo los grandes bancos algunos de los principales beneficiarios, mientras la pobreza y la indigencia se cuenta por millones, el trabajo en negro y precarizado no baja del 35 por ciento y a los jubilados se le sigue negando el 82 %; que ha pasado por “desendeudamiento” lo que en la realidad implica endeudamiento interno con la ANSES y el Banco Central; que ha permitido una salida de capitales de unos 80 mil millones de dólares, sin contar los pagos en divisas a los organismos internacionales y bonistas. Frente a todo esto nos oponemos. Nos oponemos a un modelo que luego de crecer a tasas chinas durante casi una década no ha resuelto los problemas estructurales del país. Lamentablemente nada de todo esto estaba en la convocatoria del jueves pasado.

Comments

comments

You may also like...