Ahora Clarín impulsa cacerolazos

cacerolazo

En un grosero sinceramiento de su objetivo de hacer lobbie y de oficiar como grupo de oposición política, y no como medio de comunicación social, supuestamente objetivo, ahora el Grupo Clarín se dedica a impulsar y magnificar “cacerolazos” para defender su monopolio. María Arce, una movilera de Clarín.com, seguramente obligada a cumplir el lamentable rol para mantener su trabajo, anuncia con tono de alarma en ese medio, que en la noche del 21 de setiembre (leer con tono de anuncio alarmante):

“Callao y Santa Fe es un verdadero caos de tránsito, vecinos autoconvocados vía email y mensajes de texto, más de 500 personas están aquí ahora protestando en contra del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y pidiendo que se elimine el proyecto de ley de radiodifusión, llegaron hasta aquí convocados vía Internet básicamente, dicen que se van a quedar hasta que termine la noche o hasta que alguien los escuche, la policía acaba de desplegar a una treintena de efectivos, que están con escudos tratando de liberar al menos dos carriles de la av. Santa fe para tratar de alivianar el caos de tránsito que se ha generado. María Arce, para Clarín.com”.

Para quienes anduvieron por Callao y Santa Fe en esos momentos, habrán podido comprobar que los que generaron el corte, no eran más de ochenta personas que, confundidos con quienes normalmente a esa hora transitan por esa zona, pueden interpretarse como la cantidad que a cada uno, y según su interés, se le antoje.

Lamentablemente, María Arce, seguro para defender su fuente de trabajo, cosa por completo legítima, no le preguntó a ninguno de los protestones:

  • 1. ¿Quién inició la convocatoria?
  • 2. ¿La convocatoria es en contra del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner o del proyecto de ley de servicios audiovisuales?
  • 3. ¿Conocen el texto del proyecto de ley en tratamiento?
  • 4. ¿Con qué aspecto del mismo están en desacuerdo?
  • 5. ¿Si pide la eliminación total, significa que usted está de acuerdo con la ley vigente de la dictadura?
  • 6. ¿Formó usted, o formaron parte, de alguno de los numerosos foros de debate del proyecto, que en diversos puntos del país, y también en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se vienen realizando desde marzo del corriente año, y no los dejaron opinar?

Además, cabe que nos interroguemos: si Clarín es un medio de comunicación verdaderamente objetivo e independiente, ¿por qué motivo no hizo ni hace equivalente relevamiento de todas las movilizaciones, encuentros, foros y debates en los que grupos de personas, que son también argentinos y se supone que portadores de equivalente valor de opinión y merecedores de igualdad de trato, proponen el apoyo al gobierno y al proyecto de ley de servicios audiovisuales?

Una demostración más clara de la tarea de construcción de la realidad por parte del Grupo Clarín según sus intereses económicos monopólicos, imposible.

El Grupo Clarín, entre otros que sufrimos en Argentina, no es un medio de comunicación, sino un factor de poder económico empresarial que, al igual que otros oligopolios similares existentes en Suramérica y el mundo, lo que buscan en realidad no es informar objetiva e independientemente, sino incidir en las políticas de gobierno para su beneficio sectorial. Operan como si fueran un verdadero partido político, pero sin plataforma ni programa de gobierno. Como empresa privada con objeto comercial, o parte de un oligopolio económico superior, su fin principal y excluyente es el lucro. Para cumplir ese verdadero objetivo, sus herramientas son el monopolio de insumos materiales y de servicios (preferencias en el consumo de papel, servicio de TV por cable y cableados, distribución de tecnología, etc.), el ocultamiento del verdadero origen y naturaleza de los conflictos sociales, y la correlativa construcción de conflictos ficticios, o magnificación de conflictos secundarios, que son colocados en un primer plano, instalados y luego potenciados como elemento de presión y a veces extorsivo. Estas dos últimas herramientas generan una verdadera distorsión del escenario que se le ofrece al pueblo espectador, y consecuente distracción no solo de la existencia misma de los temas sino de la metodología para abordarlos.

Sobre el monopolio en la detentación de insumos materiales no hace falta detenerse, es algo sabido y de conocimiento público. Pero el caso con el que se inició esta nota, como simple ejemplo, multiplicado a diario y reproducido luego en los distintos soportes que detenta el Grupo Clarín, muestra acabadamente la aceitada utilización de las otras dos herramientas:

  • 1. Se genera un hecho mediante vías cuyo poder tecnológico detenta el medio, o tiene contactos con quienes lo tienen.
  • 2. Se lo direcciona hacia el sector social que resulte afín a la protesta, según el tema que se trata y según la predisposición a movilizarse en contra del gobierno.
  • 3. Se lo califica de “autoconvocatoria” y así se lo instala de manera acrítica, contando con el poder convictivo que inconcientemente generan en los espectadores los títulos de la televisión o de cualquier medio.
  • 4. Se miente con respecto a la magnitud de la convocatoria, para lo cual las posiciones y ángulos de las cámaras son una herramienta imprescindible.
  • 5. El tono del mensaje del o la movilero/a es fundamental, ya sea que se quiera crear un clima de tranquilidad, drama, tragedia o situación rayana con el fin del mundo. Los gritos desesperados y en falsete de Mercedes Ninci para el programa radial de Magdalena Ruiz Guiñazú son antológicos.
  • 6. No se hacen las preguntas adecuadas para informar sobre la verdadera naturaleza del episodio, y si se hacen algunas, son sobre superficialidades que no sirven para nada o resultan meramente anecdóticas.
  • 7. El paquete de esa “información” es después relanzado por los otros soportes con los que cuenta el grupo mediático, en este caso el Grupo Clarín, y motivo de debate e invitación de panelistas en mesas de noticias, programas “políticos”, entre los que estarán algunos de los “autoconvocados” sin explicarse cómo se dio con ellos, en los que se volverá a hablar de lo que quiere el medio y no sobre la esencia del tema.
  • 8. Si alguno, irritado, pierde los estribos ante el despropósito, y contesta con algún exabrupto o agresión, pasa a convertirse en oro en polvo para el grupo mediático, y todo se enfocará sobre el, su impostura, su enojo, su insulto, debidamente maquillado para que se lo relacione con el gobierno o con quien el grupo mediático, en este caso el Grupo Clarín, haya decidido confrontar.
  • 9. Si algún empleado (periodista, movilero, camarógrafo, etc.) del Grupo Clarín, osa dar a conocer su opinión sincera sobre el episodio, o emite su opinión sobre cualquier otro aspecto de la realidad, que no coincida con ese medio, es inmediatamente despedido y se queda sin trabajo.
  • 10. Y por fin, por supuesto, si uno hace una crítica, aunque sea debidamente fundada, como la de esta nota, pasará a ser “comentarista K”, “afín al gobierno”, o “parte de los ataques a la prensa”.

(*) Abogado penalista, ex concejal de Lomas de Zamora; integrante de Conciencia Al Sur (CONSUR), Grupo de Reflexión y Gestión.

Fuente: Rebanadasderealidad

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