Brasil y Argentina lideran el avance mundial de los transgénicos

“En los últimos años se pasó del consenso de Washington al consenso de las materias primas, es decir, la aceptación de que Latinoamérica exporte su naturaleza.”
Unos 29 países en el mundo, incluidos varios de los más poblados y con las economías más grandes, cultivan transgénicos. A su vez, las semillas genéticamente modificadas se plantan cada vez más sobre todo por el progreso de esta tecnología en cinco países emergentes: China, India, Sudáfrica y dos latinoamericanos, Brasil y Argentina. Así lo informa el reporte anual 2011 que recientemente publicó el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA, según sus siglas en inglés), una organización a favor de los transgénicos
En la clasificación de países con más tierras cultivadas con semillas genéticamente modificadas, Brasil ocupa el segundo lugar, detrás de EE UU, con 30,3 millones de hectáreas frente a 69 millones. Por tercer año consecutivo, el gigante sudamericano protagonizó el mayor crecimiento del mundo, con 4,9 millones de hectáreas, que representan un incremento anual de un 20%. Allí se plantan soja, maíz y algodón híbridos.
“Brasil cuenta con un sistema regulatorio rápido y ha creado tres corrientes de tecnología para respaldar el crecimiento”, dijo el presidente de ISAAA, Clive James, al presentar el reporte. “El modelo incluye: cultivos transgénicos exclusivos del sector privado adoptados en más de 30 millones de hectáreas, asociaciones entre el sector público y el privado que ya han proporcionado un producto aprobado, y la capacidad (estatal) para desarrollar un cultivo transgénico propio: una judía resistente a los virus. Conjuntamente, estas tres corrientes le brindan a Brasil una serie diversificada de proyectos para el desarrollo de nuevos productos transgénicos. Este enfoque es muy eficaz para Brasil y una lección clave para otros países del mundo”, añadió James. Del otro lado están quienes critican que el avance de los transgénicos se produce a costa de la deforestación en regiones como la Amazonia.
Brasil cuenta con una empresa estatal de desarrollo de tecnología agrícola, que dispone de un presupuesto anual de más de 1.000 millones de dólares. Se llama Embrapa y fue la que el año pasado logró la aprobación para la judía mencionada por James. En asociación con la química alemana BASF ha creado también una semilla de soja tolerante a los herbicidas.
Brasil, India y China se destacan por sus desarrollos propios de biotecnología, según ISAAA. El Gobierno de Dilma Rousseff y el régimen de Pekín quieren transferir esos conocimientos a África. Brasil cuenta con un clima tropical similar, lo que le concede una ventaja especial, señala el reporte. La Fundación Bill y Melinda Gates financia parte de este proyecto brasileño en África. Los defensores de los transgénicos sostienen que estos granos permiten aumentar la producción para combatir el hambre en un mundo con 7.000 millones de habitantes. Sus críticos responden que ese argumento se desmorona cuando comienzan a usarse cada vez más cosechas de soja o maíz para la elaboración de biocombustibles, en lugar de para alimentos.
Argentina, con soja, maíz y algodón transgénicos, es el tercer país con más hectáreas cultivas con esta tecnología en el mundo, con 23,7 millones. Paraguay se encuentra en séptimo puesto, con 2,8 millones de hectáreas, en especial de soja. El documento destaca que el país de Fernando Lugo acaba de aprobar una semilla de algodón modificada y añade que algunos países centroamericanos también intensificarán su uso. Uruguay está décimo, con 1,3 millones, sobre todo de soja y maíz.
Bolivia se encuentra en el undécimo puesto, con 900.000 hectáreas, en particular de soja. El ISAAA afirma que las plantaciones de algodón transgénico han mejorado la calidad de vida de agricultores pobres en el país de Evo Morales.
México está en el sitio 16°, con 200.000 hectáreas, sobre todo de soja y algodón. Pero el documento destaca la potencialidad de crecimiento del maíz, alimento clave de los mexicanos, en su variante transgénica, que fue aprobada en 2009 y que podría ir sustituyendo con el tiempo parte de las actuales importaciones del cereal. Los demás países latinoamericanos que admiten la biotecnología figuran en los siguientes puestos: Colombia (18, un lugar por debajo de España), Chile (19), Honduras (20) y Costa Rica (28). Hay economías importantes de la región, como Perú y Venezuela, que no permiten los cultivos transgénicos.
Frente al entusiasmo del ISAAA, se alzan las Voces de Alerta, un colectivo latinoamericano contra el llamado extractivismo. “El extractivismo es el desarrollo basado en la sobreexplotación de recursos naturales cada vez más escasos y la expansión de fronteras antes consideradas improductivas”, cuenta Maristella Svampa, socióloga argentina, investigadora universitaria e integrante de Voces de Alerta. Se refiere a las tierras antes boscosas que eran ocupadas por campesinos pobres, incluidos indígenas, y que ahora son explotadas con semillas transgénicas por inversores de otras regiones. “Esto incluye la privatización de tierras, los agronegocios y los agrocombustibles”, añade Svampa. Los rasgos comunes de la gran minería y la nueva agricultura radica en el “monocultivo o monoproducto, lo que produce una reprimarización de la producción latinoamericana”, según la catedrática de la Universidad de La Plata. “En los últimos años se pasó del consenso de Washington al consenso de las materias primas, es decir, la aceptación de que Latinoamérica exporte su naturalezaLos gobiernos progresistas tienen un papel más activo del Estado, pero comparten con los neoliberales que hay un destino inexorable de Latinoamérica en la división mundial del trabajo”, añade Svampa.

http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/10004-brasil-y-argentina-lideran-el-avance-mundial-de-los-transg%C3%A9nicos.html

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