amerike

Cristobal Colón no descubrió América, y tampoco se llama así por Américo Vespucio

Por Fernando del Corro

 

El nombre de América
Hasta ahora, sabíamos que el nombre dado a América era un homenaje a la memoria del navegante italiano Américo Vespucio, pero en los últimos tiempos, al florentino le ha aparecido un competidor: el comerciante galés Richard Amerike. “América” disputa su nombre.

Aunque seguramente Richard Amerike nunca gozará de la popularidad de Vespucio, a este antiguo servidor de la familia Medici se le empañará la gloria desde una óptica histórica. Ya le sucedió a otro navegante italiano, el genovés Cristóbal Colón, cuando se probó que antes que él habían estado en tierras americanas otros europeos, comenzando por el vikingo Eric “El Rojo”, al menos cinco siglos antes.

La historia de Amerike no es nueva, pero la teoría de que surgió de su apellido la denominación del continente sí es reciente, ya que fue reformulada hace menos de un lustro por el historiador británico Rodney Broome, quien trabajó también sobre los viejos archivos españoles, los registros de puertos ingleses y autores anteriores.

El nombre de América apareció por primera vez en la “Introducción a la Cosmografía”, del cartógrafo alemán Martín Waldseemüller, en 1507. Aunque éste nunca lo dijo, desde entonces hasta hace muy poco se dio por sentado que la “Americi Terram” fue designada así por el viaje del italiano de 1502, cuando verificó que, efectivamente, se trataba de otro continente.

Richard el viajero

Amerike fue un rico hacendado, luego dedicado al comercio y la navegación al servicio de la corona inglesa. Había nacido en Ross on Wye, Gales, alrededor de 1440, y estaba emparentado con Hywel Ap Meurig de Brecon, un príncipe local del siglo XIV, cuyo escudo de armas familiar, de barras y estrellas guarda un gran parecido con la bandera de Estados Unidos de América.

En sus investigaciones, Broome trabajó mucho sobre los registros portuarios de Bristol, de los que, al parecer, resulta que los ingleses habían llegado a este continente una década antes que Colón, guiados por un marino islandés que trabajaba para Amerike. Cosa nada extraña, ya que, si bien los vikingos habían abandonado sus colonias en Canadá y Estados Unidos, continuaron ocupando Groenlandia, bajo control noruego.

El historiador sostiene que estos viajes fueron un secreto deliberadamente guardado, porque los comerciantes del valioso bacalao evitaron que su hallazgo se difundiera y aparecieran competidores en su negocio.

A comienzos del siglo XV, los Amerike ya eran una familia sobradamente conocida en Bristol. Hasta mediados de siglo, el mayor volumen de su comercio se concentraba en Burdeos, puerto francés entonces bajo dominio de los ingleses, que era su principal fuente de suministro de vinos. Cuando los franceses recuperaron Burdeos, en 1453, los Amerike se vieron obligados a diversificar su negocio.

Sus nuevos mercados fueron España y Portugal, donde existía una gran demanda de bacalao, por lo que, alrededor de 1470, los Amerike se dedicaron a llevar pescado islandés. No obstante, el negocio sólo duró cinco años. Tras la prohibición dictada por el rey danés Christian I, se arruinó, por lo que, guiados por su asistente islandés, en su barco “Trinity”, salieron en busca de la mítica isla de Brassyle.

La cuestión es que, al poco tiempo, los barcos comenzaron a salir cargados de sal y, meses después, regresaban con el bacalao reseco o en salmuera. Pero no se sabía de dónde lo llevaban. Por eso, en 1481, se detuvo al agente aduanero Thomas Croft, vinculado con Amerike. Sin embargo, el tema permaneció sin ser aclarado. Sus viajes y los de otros comerciantes asociados continuaron y el comercio de bacalao hizo prosperar a Bristol.

Un nombre para la “tierra desconocida”

Como Colón visitó Bristol, Broome da por cierto que conocía los viajes de los británicos. De hecho, Colón, en 1488, pidió infructuosamente al rey inglés Enrique VII financiación para cruzar el Atlántico.

En tanto, en 1497 -cinco años después de que el genovés llegara al Caribe-, Amerike, enterado de ello, impulsó el viaje de Giovanni Caboto, a quien se atribuye ser el primero que, después de Leif Erikssen, tocó las costas continentales de América del Norte.

La versión inglesa -ya impulsada por otros historiadores anteriores a Broome- indica que Caboto, a su regreso a Bristol, al hacer la toponimia de las nuevas tierras, dio a éstas el nombre de su patrocinante, ya que había sido una de las condiciones contractuales, según surge de la carta escrita en 1498 por el comerciante Johan Day.

El mismo Day refirió en ella los viajes de ida con sal y vuelta con bacalao, muy anteriores al “descubrimiento” de Colón. Al decir de Broome, la palabra América ya era muy conocida a comienzos del siglo XVI mientras que su utilización en “Introducción a la Cosmografía” fue episódica, ya que, en la segunda edición, se cambió por “Tierra desconocida”.

En “Tierra Incógnita, la verdadera historia de cómo América obtuvo su nombre”, Broome retomó los trabajos del historiador estadounidense Samuel Elliot Morrison, que en 1971, en “Los viajes europeos del descubrimiento de América del Norte” ya había sostenido que el nombre proviene de Amerike, al igual que Peter MacDonald que, en “Caboto y el nombre de América”, sostiene que la bandera estadounidense surgió del referido escudo de armas.

Broome atribuye la confusión que basó el nombre en Américo Vespucio a que, en 1838, un anticuario descubrió en París algunos documentos que describían el mapa de Martin Waldseemüller, y que tenían una explicación que decía que posiblemente la palabra América derivara del florentino.

De hecho, como hizo hincapié el especialista chileno Hugo Rosati, de la Universidad Pontificia de ese país, el nombre de América no fue utilizado jamás en la documentación oficial de la corona española, la que se refería a ella como las Indias o el Nuevo Continente durante todo el período colonial, sino que recién apareció durante el transcurso del siglo XVIII y cobró fuerza con la gesta independentista en la siguiente centuria.

(Télam)Ilustración: Archivo El Litoral

Comments

comments

You may also like...

One comment

  1. Quería agregar que el Pueblo Vasco hizo largos viajes a lo que hoy conocemos como América a las costas nordicas (EEUU-Canadá) muchísimo antes, por el año 600. Cuidaban bien en secreto sus viajes para no tener competencia. Su pesca era del bacalao, al que secaban en las montañas de las costas.
    Cuando la Iglesia Católica, bajo el papa Nicilás (858.867) puso en vigor el no comer carne roja, sí pescado; el Pueblo Vasco tuvo que dar un ‘tributo’ a la iglesia, convirtiendose en otro negociado del Vaticano.
    Por otro lado, a nuestras tierras, América, llegaban por el Pacífico pueblos asiaticos, incluyendo China. El puerto principal estaba en Guayaquil, Ecuador.
    En la misma mitología de nuestros pueblos está cargada de historias, como también se encuentra en restos de antiguas civilizaciones. Los chinos tienen mapa que marca nuestro continente.
    Pero siempre tiene que ser un europeo, no importa si portugues, inglés. Siempre preferimos buscar la historia o referirnos a ella, como buenos descendientes de europeos, dejando de lado los relatos que aun se conservan de los pueblos originarios, no dandoles el valor que se merece.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *