Desastre natural, ciudad privatizada y falta de respuestas del Estado

Las graves inundaciones registradas en Argentina, en especial en la región de La Plata, Berisso y Ensenada pero también en otras zonas del cinturón que rodea a la Capital Federal, provocaron la muerte de al menos 55 personas confirmadas hasta el momento

Consecuencias del cambio climático y un modelo de ciudad proyectado por y para el capitalismo.

Al mediodía del jueves 4 de abril, la cantidad de personas fallecidas en La Plata, la zona más afectada, alcanzaba el número de 49, según confirmó el propio gobernador de la provincia, Daniel Scioli, señalado por movimientos populares con presencia en la región como uno de los principales responsables de la ausencia de obra pública -necesaria para evitar este trágico saldo-, junto al alcalde local, Pablo Bruera y al gobierno nacional, encabezado por Cristina Fernández.

La catástrofe alerta sobre el acelerado impacto del cambio climático, que provocó una lluvia de alrededor de 400 milímetros en pocas horas. De igual modo, deja al desnudo un modelo de urbanismo que intenta reprimir a la naturaleza, entubando cursos de agua con precaria inversión pública, mientras crece una ciudad desigual, donde coexisten proyectos inmobiliarios para ricos y barrios periféricos con servicios sanitarios siempre al borde del colapso.

Al mismo tiempo que caía el temporal, en la destilería de la petrolera YPF, ubicada en una zona urbana entre Ensenada, Berisso y La Plata, se registraba un incendio en el que, según versiones aún no confirmadas, fallecieron otras siete personas. Sin embargo, la magnitud de las inundaciones pasó a segundo plano este incidente, que prácticamente no es mencionado por autoridades ni medios de comunicación corporativos.

Hasta el momento, los evacuados sólo en la región de La Plata, Berisso y Ensenada superan los 3 mil, aunque también hay graves problemas en la propia ciudad de Buenos Aires y en el conurbano que la rodea, como es el caso de los distritos de La Matanza y Tigre, entre otros.

Solidaridad, ternura de los pueblos

En el marco de este panorama, el pueblo es el que ha dado la nota positiva, manifestando automáticamente la solidaridad y el apoyo mutuo, aflorando la organización social ante la tragedia. Esto ha permitido cubrir, en parte, las deficiencias mostradas por el Estado en la inmediata atención de las familias en situación más vulnerable.

Una de las organizaciones populares con mayor desarrollo en la región, el Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional, anunció que están organizando brigadas solidarias para asistir a la población en los barrios más afectados, así como una colecta en La Plata y varias ciudades del país.

“El temporal inédito que se desató estos dos últimos días en la ciudad de Buenos Aires, La Plata y todo el Gran Buenos Aires puso de manifiesto la verdadera situación social, de infraestructura y ambiental que padece la Capital y toda la provincia. Como consecuencia directa de la falta de planificación urbana, la gran cantidad de viviendas precarias, la situación de colapso ambiental y sanitario que se viven en los barrios pobres, se contabilizan oficialmente 50 muertos y más de 3 mil personas evacuadas”, señaló la organización en un comunicado fechado el miércoles 3 de abril.

“Más allá de los fenómenos climáticos, lo que emerge con esta tormenta es la situación de precariedad de la vida que padece gran parte del pueblo trabajador en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires. Y un desinterés por parte de las autoridades que sólo miran a los barrios en época electoral, para dar algún paliativo a cambio de votos. Esta realidad de pobreza, falta de planificación, caos ambiental, ahora les estalla en la cara”, expresaron.

Al mismo tiempo, criticaron que mientras al alcalde conservador de la Capital, Mauricio Macri, “no le falta dinero para enrejar las plazas y organizar grandes eventos como [la carrera de automóviles] el TC 2000, no se han concretado las obras necesarias para paliar estas situaciones de gravísimo riesgo para la población, que se vienen dando hace ya mucho tiempo”. Entre otros aspectos, responsabilizaron a Macri de haber organizado la ciudad “al servicio de los negocios, construyendo emprendimientos inmobiliarios y eliminando espacios verdes, dificultando el escurrimiento de las aguas, empeorando cada vez más las inundaciones”. También señalaron la responsabilidad del grupo empresario Irsa, al arrojar el agua hacia la calle para evitar que se inunde un “shopping” (centro comercial).

Seguramente en los próximos días se conocerá con mayor precisión el verdadero saldo de la tragedia, una de las mayores que ha vivido la República Argentina. En ese momento, también, se podrá profundizar el debate sobre el modelo urbano que está construyendo el capitalismo y la necesidad de una planificación comunal y estatal que promueva una ciudad para todas las familias, en armonía con la naturaleza. Mientras tanto, es el momento de ayudar con agua potable, alimentos, vestimenta, frazadas y algo de dinero a las miles de familias afectadas por el temporal y por las políticas públicas insuficientes ante el mercado.

Fuente: ALBA TV/fvp

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