Embarazo infantil: Fenómeno social, no espectacularidad noticiosa

En los últimos meses, Corrientes registró la cobertura nacional sobre los concurrentes casos de embarazo infantil en la provincia.

Los datos oficiales del Minesterio de Salud de la Nación, de hecho, hablan de un crecimiento de casi el 10% en embarazos infantiles, en el cual Formosa está primera en la lista triplicando la media nacional, y coloca a Corrientes también muy cerca, duplicando esas cifras junto con Catamarca, Misiones, Chaco y Santiago del Estero. Se habla de casi 10 mil embarazos anuales.

La licenciada Graciela Santos, presidenta de la Fundación 9 Mujeres, especializada en violencia de género, habla de la necesidad imperiosa de buscar las articulaciones y el trabajo necesario para crear espacios de abordaje integral sobre este fenómeno. “Si bien está estrechamente ligado a la violencia y opresión contra la mujer, se ha convertido en un flagelo aparte que, a pesar de su magnitud y complejidad, aún está huérfano en su tratamiento”.

Sin embargo la cobertura mediática se centró en la visibilidad de casos particulares. En el mes pasado, en sólo dos días, se conoció la situación de dos niñas embarazadas. Una de 10 años, de un paraje en la localidad de San Miguel y otro de 12 del barrio Esperanza en Capital.

Títulos como “Corrientes registra un nuevo embarazo infantil” u “otra menor embarazada”, plegaron los diarios locales y nacionales. Detrás de los índices, los testimonios y el encadenamiento de casos bajo correlaciones dudosas o forzadas, nace la pregunta ¿cuál es la cobertura recomendada para este tipo de fenómenos? ¿Cómo podemos mejorarla para lograr una visión integral y no una espectacularidad o moda mediática?

Alicia Cytryblum, periodista especializada en temas sociales, es directora de la fundación Periodismo Social, que promueve un periodismo de con perspectiva de Derechos Humanos y la instalación en la agenda de temas sociales, habló con Momarandu sobre la forma más idónea de tratar estos temas en los medios.

Cytryblum habla de que en ese tipo de fenómenos, y en todo en fenómeno social, es necesario aplicar una perspectiva de Derecho Humanos en la producción de noticias. Este nueva forma de abordaje implica antes que nada “la responsabilidad social y la ética del periodista”, que asegure el conocimiento profundo del tema, sumando la contextualización y las causas que llevaron a esa situación.

Se trata de romper con toda una mitificación que degrada a la ciudadanía, “tenemos una forma de abordar en la que vemos a la población como objeto/víctimas/necesitados de políticas públicas y no como sujetos de derecho”, explica.

Según Cytryblum, la ciudadana o el ciudadano que se encuentra en estado de vulnerabilidad e irrupción de sus derechos, es nuevamente sesgada/a y revictimizada/o en el discurso mediático.

“Antes que nada hay que tener en claro y ser muy precisos de que cuando hablamos de embarazo infantil estamos hablando de abuso”, resalta. Esta es una de las grandes deudas de la cobertura, que jerarquizó declaraciones de familiares o descripciones personales, pero con la ausencia de esta especificación necesaria.

Además, dejar en claro, que si hay abuso hay violación y entonces “tienen derecho al aborto no punible en la Corte Suprema” y que desde esa perspectiva debe ser tratado en la prensa.

Dejar en claro la vulneración de los derechos de las niñas y los niños, que conlleva su libertad como ciudadanos y sobre sus cuerpos, acceso a la educación, respesto de su identidad y dignidad, entre otros, aspectos que generalmente quedan invisibilizados en el minuto a minuto de la prensa.

Pueden haber grupo, dice Cytryblum, que estén en contra, pero que “nosotros como periodistas tenemos que abordarlo desde la ley y desde lo que asiste al derecho a la víctima”.

Desde ese lugar una niña es siempre una niña abusada, porque no hay otra manera en la que pueda quedar embarazada, destaca reiterativamente este aspecto puesto que dice que mediante la omisión que conlleva hablar sólo “embarazo infantil” se pierde e incluso se justifica todos los derechos vulnerado de esa niña.

Con respecto a las declaraciones y fuentes oficiales, Cytryblum recomienda no dejar de tomarlas, en tanto se respete su opinión y se los tome como declaraciones personales entre comillas, pero el trabajo periodístico obliga a contrastar con explicaciones legales y humanitarias en el caso de que esas posturas representen lo contrario.

“Hay que buscar siempre otras fuentes que protejan y representen a la víctima y que estén autorizadas”, es decir no sólo la madre o la vecina. Destaca la participación como fuentes legitimadas a la sociedad civil representadas por organizaciones y organismos.

También es necesaria la voz gubernamental, como el Ministerio de Salud, “si sabemos que en la Provincia los representantes son conservadores o no tienen una visión recomendada, buscar en la Nación o algún otro Ministerio u organismo”.

“El diario o medio tiene que tener una editorialización que suponga a la víctima y a la ley”. Se trata de poner en contexto las condiciones de las familias y la niña pero tampoco de estigmatizar a la pobreza, por ejemplo, ver en qué cosas el Estado no se está haciendo cargo de esta situación, qué derechos no están siendo restituidos.

“No revictimizar a la familia, pero sí hacer hincapié sobre los derechos que el Estado debería estar restituyendo y no lo hace, y que encima desde los poderes públicos locales muchas veces se acentúa y justifica, diciendo por ejemplo que hubo consentimiento por parte de la niña, etc.”, concluyó.

http://www.momarandu.com/amanoticias.php?a=7&b=0&c=122464

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