Haití: Un pueblo que conoce la sangre, el odio, el racismo y la traición

Haití, el segundo país americano en declarar su independencia, aun sigue preso bajo las cadenas del hambre y la violencia. América Latina, otrora compañera en la lucha contra un mismo opresor, hoy mantiene tropas en el marco de la MINUSTAH (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití, del francés Mission des Nations Unies pour la Stabilisation en Haïti).

En el año 1804, los esclavos de la antigua colonia francesa, fueron quienes luego de 35 años de revolución, lograron finalizar el proceso iniciado en 1769 por el sacerdote vudú Boukman, que dio fin al sistema esclavista en el contexto de la declaración de su independencia, dando de esa manera un fuerte puntapié para el fin de la esclavitud en el Mundo. Pero en el norte, desde EEUU, Thomas Jefferson negó su reconocimiento a la independencia, conducta que ese país mantuvo hasta 1862, sumándose también a la política de bloqueo contra la Revolución Haitiana pregonada por las principales potencias imperiales europeas. Esa postura la expondría claramente el Secretario de Estados norteamericano, James Madison, en 1805: “La existencia de un pueblo negro en armas, (…) es un espectáculo horrible para todas las naciones blancas”. (1)

El pueblo Haitiano conoce la sangre, conoce el odio, conoce el racismo. Los gobiernos dictatoriales de Francois Duvalier, (Papa Doc) y su hijo Jean-Claude Duvalier (Baby Doc), con ayuda militar y financiera de EEUU, se ocuparon de masacrarlos y empobrecerlos eficientemente desde 1957 a 1986, año en que una rebelión popular logró que el presidente deba exiliarse, momento desde el cual el ejército tomó el poder. Luego de 4 años de mandatos fugaces, en febrero de 1990 Jean-Bertand Aristide, ex-sacerdote identificado con la teología de la liberación, fue electo presidente con el 67.5% de los votos, siendo de esta manera el primer presidente democráticamente elegido en la historia de su país. Cuando Aristide asumió el Gobierno en 1991, propuso aumentar el salario mínimo de 1,76 a 2,94 dólares por día, pero la Agencia para la Inversión y el Desarrollo de los Estados Unidos (USAID) se opuso a esta propuesta, diciendo que significaría una “grave distorsión” del costo de la mano de obra. Meses más tarde Aristide es víctima de un golpe de Estado apoyado por la administración Bush . En 1994 se organiza desde Washington la salida de la junta militar y el regreso del presidente, quien termina su mandato bajo las ordenes de la operación “Restaurar la Democracia”, cuya principal preocupación fue que no se vuelva a criticar y estigmatizar al capitalismo así como lograr la fiel obediencia de cada una de las “recomendaciones” del Fondo Monetario Internacional (FMI). En las elecciones presidenciales de 1996, René Préval, ex primer ministro de Aristide durante su primera etapa (de 1991 a 1994) obtiene la victoria con el 88% de los votos. El nuevo presidente, de formación izquierdista y progresista, se retira de los lineamientos del sistema económico liberal, aunque continua con la campaña de privatizaciones de varias empresas gubernamentales, debido a las constantes presiones del FMI. En octubre del año 2000, oficiales al mando de Guy Philippe organizan un fallido golpe de Estado. Guy Philippe, policía haitíano entrenado a comienzos de 1990 en Ecuador por las fuerzas especiales de Estados Unidos, el mismo que en algún momento se había declarado admirador del dictador chileno Augusto Pinochet, se refugia en la embajada de los Estados Unidos en Puerto-Príncipe. Una vez finalizado el mandato de René Préval en 2001, es elegido Aristide nuevamente, ahora con el 91% de los sufragios. En 2003, el francés Regis Debray, quien delató durante la campaña de Bolivia la posición del revolucionario Ernesto “Che” Guevara (traición que llevaría a éste último a su muerte), y luego liberado gracias a la ayuda del gobierno francés, exige la renuncia del presidente, quien se niega. Finalmente, es depuesto por un golpe de Estado en el año 2004 y se instala un gobierno interino, en donde se inician violentos episodios que desembocan en la intervención de los “Cascos Azules” de la ONU. En el 2006, René Préval resulta electo presidente de Haití en una elección organizada y controlada por la ONU, y desde entonces el mayor problema con el presidente es que no se sabe si hace política sin hacerla o si su pasividad es una forma de acción.

En la actualidad, Haití está en la posición 150 de 177 países en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Un 70% de la población vive en la pobreza. La mitad de los haitianos no tiene acceso al agua potable. Tan sólo el 15% de la población está alfabetizada, en donde apenas el 2% termina el ciclo escolar secundario. De aquellos que pueden hacerlo, el 80% emigra en busca de otras alternativas, principalmente hacia EEUU, fuga de cerebros que limita aun más las posibilidades de desarrollo económico del país.

El pueblo Haitiano conoció la sangre, conoció el odio, conoció el racismo. Hoy conoce la traición. Paradójicamente, mientras homenajeamos a Eduardo Galeano con el título de primer Ciudadano Ilustre del MERCOSUR, mantenemos tropas en un país hermano. Mantenemos tropas en el país más golpeado, invadido, saqueado y explotado de nuestras venas abiertas latinoamericanas. Mientras la presidenta argentina Cristina Fernández vocifera orgullosamente su política en defensa de los derechos humanos, no hace más que legitimar mediante discursos dignos de un sabueso (2) del imperio el rol de gendarme que estamos cumpliendo al servicio de EE.UU y Francia. Los haitianos, con una hambruna histórica llevada hoy a límites inimaginables por una especulación alimentaría de la que formamos parte, salen cotidianamente a protestar a las calles, en donde las tropas de los gobiernos “progresistas” de Brasil, Uruguay y Argentina los esperan.

Debemos exigir el inmediato retiro de tropas. Es lo mínimo que podemos hacer por Haití, un pueblo que alguna vez sentimos como un hermano.

















1

http://www.terrorfileonline.org/es/index.php/Su%C3%A1rez_Salazar,_Luis._Las_bicentenarias_agresiones_de_Estados_Unidos_contra_Am%C3%A9rica_Latina_y_el_Caribe:_Fuente_constante_del_Terrorismo_de_Estado_en_el_hemisferio_occidental

2

http://www.clarin.com/diario/2008/03/06/um/m-01622741.h

Comments

comments

You may also like...