Irán acusó hoy a países occidentales de manipular políticamente los derechos humanos y condenó una resolución aprobada en la ONU bajo presiones de Estados Unidos, al que señaló como mayor violador mundial de esas garantías.
El portavoz del Ministerio iraní de Relaciones Exteriores, Ramin Mehmanparast, deploró que el asunto de los derechos humanos “se ha convertido en una herramienta política en las manos de países opresivos y hegemónicos”.
Las naciones que acusan a la República Islámica en materia de derechos humanos serían las primeras en la lista de violadores, si se examinara de manera justa e imparcial la actuación de los países, indicó Mehmanparast en su habitual rueda de prensa de los martes.
El vocero denunció las sanciones canadienses para vetar las exportaciones a Irán de todas las mercancías usadas en las industrias petroquímica, gas y petróleo del país persa, y prohibir casi todas las transacciones financieras con el gobierno iraní.
La acción de Ottawa se produjo horas después de que Reino Unido anunció la imposición de nuevas restricciones financieras a bancos iraníes a raíz de supuestas evidencias de que éstos financian el programa nuclear pacífico, que Occidente cree tiene fines militares.
Al respecto, el diplomático señaló que los crímenes norteamericanos en diferentes países deberían ser tratados cuando se hable de un examen transparente y franco de la trayectoria de los países en materia de derechos humanos, y pidió recordar las atrocidades en naciones musulmanas.
Mehmanparast mencionó los abusos reiterados de agentes estadounidenses en las prisiones de Abu Ghraib (Irak) y en la base naval de Guantánamo que usurpan a Cuba, así como en Afganistán.
Además, se refirió a los crímenes perpetrados por Israel contra los palestinos, con el apoyo evidente de la Casa Blanca y sin ninguna condena severa por parte de las potencias europeas.
Por su parte, el secretario general del Consejo Supremo de los Derechos Humanos de Irán, Mohammad-Javad Larijani, criticó los casos de violaciones en Canadá y Estados Unidos, sin que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU haya emitido condena contra esos países.
Al fustigar las políticas hostiles de las dos naciones hacia Irán, Larijani recordó que se trató del noveno año en que Washington, Ottawa y la Unión Europea presentan un proyecto de resolución contra Teherán en la ONU buscando se designe un relator especial.
Respecto al gobierno canadiense, lo tildó de racista por los numerosos indígenas, negros y determinados sectores de mujeres que sufren arrestos, maltratos y discriminación.