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La grieta

 

En tiempo de campaña electoral, y también posteriormente al triunfo del PRO, hemos escuchado voces que decían cosas tales “apoyemos al gobierno, si le va bien a Macri, nos va bien a todos”, o “que se termine la grieta”.

La existencia de una grieta, habla de división, de conflicto, y suponer que no debiera existir, implica la posibilidad de vivir en un mundo armonioso, sin conflictos.

Suponer que puede no haber una grieta, implica que el Estado tome decisiones en donde queden todos conformes.

Aunque lo que siempre ha ocurrido, no necesariamente debiera siempre seguir ocurriendo, existe un conflicto histórico que ocurre desde hace varios siglos, y que quizás no convendría ignorar

Desde que existe el comercio como forma de distribuir los recursos entre los seres humanos, debido a las leyes del mercado, se han  ido formado grandes empresas, que tienen intereses económicos que son particulares, muchas veces inconciliables con los intereses de la mayoría.

Las grandes empresas, siempre han buscado la manera de influir sobre decisiones públicas para hacer valer sus intereses, de diferentes maneras, que no son complicadas de imaginar. Muchísimas veces, si quien está a cargo del Estado, escucha y atiende a estos intereses, dejará de atender y escuchar intereses de sectores sin poder económico, sectores vulnerables, que fundamentalmente tienen necesidades que pueden ser escuchadas o ignoradas por quien gobierna. En muchas áreas de necesidades humanas, el Estado puede permitir que se hagan negocios, o puede garantizar derechos y no siempre puede tomar decisiones que hagan lugar a ambos requerimientos.

Decidir sobre cuánto se limita y cuánto se permite a estas empresas controlar y dominar en el mercado es una tarea que le cabe a los Estados, y es una tarea en la que no se puede decidir sin que alguien sea perjudicado o se sienta perjudicado ¿o se puede?

Veamos el ejemplo de los medios masivos: Una empresa tiene cientos de medios y controla la información que recibe gran parte de la población. Si el Estado quiere ser justo y busca democratizar esa comunicación, inevitablemente entra en conflicto con los intereses de esa empresa. Y si no lo hace, deja a miles de comunicadores sin acceso a espacios masivos de comunicación. ¿como se soluciona esa grieta? Por supuesto, no será una grieta que quiera exponer ese grupo mediático, pero eso no la hará desaparecer, mas allá de que no sea visible para millones de personas.

¿Es posible gobernar sin grietas en un mundo en donde gran parte de los recursos estan controlados por muy pocas personas, que no están dispuestas a ceder los beneficios de esa concentración?

¿O solo puede pensarse en que no debiera haber una grieta, si se ha sido presa de una manipulación implícita, aquella que hay en una mirada de la realidad que niega este conflicto estrucutral?

Cuando en esa decisión se prioriza los intereses de esos grupos concentrados, ¿que pasa con el resto de la gente, que se queda sin acceso a esos recursos?

¿No resulta un poco ingenuo, desde esta perspectiva pensar que no debería haber grieta?

¿Y qué sería que le vaya bien a Macri, en este contexto, teniendo en cuenta este planteo?

Actualmente pareciera que estaría por desaperecer, la grieta, o mas bien, la percepción pública de la misma, ya que van desapareciendo gradualmente los programas que usualmente tenían una mirada crítica al PRO y denunciaban sus -abundantes- irregularidades.

Marginal Sánchez

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