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La trump-a del sistema

El fascismo llegó hace rato. La obnubilación de una realidad estructurada

¿Cómo hacer que las derechas y el progresismo tengan una misma voz y un mismo enemigo? ¿El triunfo electoral de la democracia semi-directa de Estados Unidos es de Rusia, Israel o de los poderes que gobiernan desde la segunda guerra mundial, ocultos pero no agazapados?

Tantos silencios frente a los comentarios acerca de lo que se viene en la elección de la administración de Donald Trump en estados unidos.

Hay muchas cosas que no se dicen en la marea de comentarios y opiniones acerca de lo que le espera al mundo con Trump electo presidente de Estados Unidos. Parecería ser que hoy estamos ante la unión de todas las personas libre- pensantes, sin reflexionar sobre las estructuras operando en cada une de nosotres. Dereches, izquierdes, nadie escapa a Trump. Para el mundo libre, es problema de Trump.

Dejé de escribir en los medios. ¿Qué decir frente a la sobrecarga de información? El dispositivo que decidí fue la reclusión en la poesía. La poesía como descarga frente a la angustia del fascismo de la sociedad que construimos.

Espantades por el triunfo de Trump, hemos  olvidado una vez más los muros con los que convivimos todos estos años. El record histórico de deportaciones se ha dado en la administración de Obama. El fascismo representado en las opiniones y acciones diarias ha sido olvidado, pareciera ser que la época pre-trump y post segunda guerra mundial ha sido la mejor de la humanidad.

Ya no recordamos el muro endeble del apartheid hoy fortalecido en Palestina.  Ya no recordamos como Estados Unidos creó el país denominado Liberia para expulsar a les esclaves y confinarles, ya no recordamos el sufrimiento cotidiano del pueblo Saharaui. Cuestionamos a Trump y ni siquiera en lo que se denomina argentina, advertimos que un funcionario dice que no hubo un plan sistemático de tortura, desaparición de personas, apropiación de niñes, y aún permanece en el gobierno.

La trump-a normalizadora de desear, luchar y militar lo mismo.

Si se quiere dejar de discutir sobre la coyuntura argentina y las decisiones del gobierno de Macri, se puede recurrir al engaño de hablar de trump, allí todas las personas opinarán lo mismo; trump es homofóbico, xenófobo, misógino y racista, de izquierdas a derechas se está de acuerdo.

El sistema hegemónico, opresor, inclusivo y normalizador mundial viene dando muchas señales de degastes, y considero, encontró una forma de volver a incluir a quienes no se sienten parte de este sistema. ¿Qué mejor opción que encontrar un enemigo común? He aquí la inteligencia para el sostenimiento de este sistema opresor, del cual somos parte y mantenemos para limpiar nuestras culpas. La trump-a es que no cuestionemos el sistema pretrump, la trump-a es que pidamos que vuelva el sistema anterior. En definitiva, la culpa no es nuestra, la culpa es de Trump.

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