Los títulos de Clarín los escribe Magnetto, pero los redactan en Washington

Por Gabriel

De la redacción de Comunicación Popular

En el libro Argenleaks de Santiago O’Donell se expone claramente la relación entre la embajada norteamericana y Clarín, y deja algunos hechos y comentarios interesantes que sirven para entender la dinámica política actual.

En los cables se deja permanentemente en claro el poder del multimedio y como ellos se autorreconocen “los únicos capaces de voltear a un gobierno” (textual). Se declara allí que la comunicación entre los periodistas y editores del grupo con Washington a través de la Embajada de EEUU es fluida y diaria. Es decir, todos los días, antes de redactar los principales títulos, hay comunicación con la embajada de EEUU para debatir sobre el estado de situación. Gracias a los cables de Wikileaks ahora podemos confirmar lo que ya todos intuitivamente sabíamos: la derecha local está íntimamente vinculada a fuerzas internacionales de poder.

Son innumerables los ejemplos que confirman la alianza. Se detalla en los cables cómo el actual Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, solicitó reiteradas veces a la Embajada de los EEUU asistencia para debilitar al gobierno nacional. Se describe que la insistencia de Macri era de tal magnitud que, ante la ausencia de respuesta por parte de la embajada, han habido reuniones tensas sobre el tema, en donde las autoridades se vieron sorprendidas y hasta incómodas por los términos: Macri exigía que la potencia extranjera intervenga. No podemos dejar de decir que esta actitud está claramente enmarcada en el delito de traición a la patria, establecido por el Art. 215, inciso 1 del Código Penal, el que tiene como pena prevista prisión perpetua.

Un elemento interesante que se desprende de la lectura de los cables es que la relación de la derecha local con las autoridades de Washington no sólo es fluida sino de carácter consultivo. Sólo por dar un ejemplo, las plataformas políticas de Mauricio Macri y Eduardo Duhalde fueron primero presentadas ante la embajada de EEUU, y meses más tarde presentadas públicamente ante el electorado. Esto debe sumarse al reconocimiento por parte de Mauricio Macri de que la designación del ex jefe de la policía Metropolitana, Jorge “Fino” Palacios, hoy procesado por espionaje, fue por recomendación expresa de la agencia de inteligencia israelí (Mossad) ante su consulta.

Todas estas consideraciones adquieren gran importancia cuando uno analiza la coyuntura política actual. No hay que perder de vista las conexiones locales con la política exterior estadounidense y sus aliados. Sólo así se entenderán las estrategias de desestabilización como la motorizada a través de la marcha de “autoconvocados” hacia la Plaza de Mayo: no son otra cosa que un componente más de un programa global de reacción contra los gobiernos populares.

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