Macri, el vetador serial, contra la salud de los vecinos y a favor de la caja de Farmacity

Gabriela Michetti está de novia con el CEO de la Cámara de Venta libre. Y que lo fundamental es la caja de Farmacity. ¿Qué dirán los legisladores del PRO que votaron la ley?

Mauricio Macri nuevamente abusó del veto a fines de impedir que la Ciudad de Buenos Aires adhiera a la ley nacional que ordena la venta de medicamentos sólo en farmacias, siempre por mostrador y con asistencia del farmacéutico. Con ello demostró una vez más que su gestión de gobierno está dirigida a proteger los negocios del PRO y sus amigos de Farmacity por encima de los derechos de los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires.

En la mañana del viernes 16 de diciembre, Mauricio Macri vetó la ley 4.015 aprobada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, y frenó la adhesión de la Ciudad a la ley nacional 26.567. Esta ley, de corte progresista y pro salud pública, ordenaba que la venta de medicamentos se realice sólo en farmacias y aseguraba la dispensa personal de medicamentos por mostrador con asistencia del farmacéutico. Con su ilegítimo veto, Macri permite que los medicamentos se vendan en cualquier boca de expendio, cual golosinas, revistas o medias, y que los vecinos no cuenten con asistencia farmacéutica a la hora de adquirir sus medicamentos.

De tal modo Macri demostró que su discurso está divorciado totalmente de su gestión de gobierno y que todas sus acciones y políticas están dirigidas a proteger los negocios del PRO y sus amigos de Farmacity por encima de los derechos de los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cómo pretende Macri mejorar la calidad institucional de la Ciudad de Buenos Aires si mediante un ilegítimo veto violó la voluntad unánime del Congreso de la   Nación y de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires? ¿Cómo pretende Macri asegurar la calidad de vida y derechos de los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires si con su decisión fomenta la automedicación sin control médico alguno al tiempo que asegura la circulación de medicamentos truchos?

Frente a estas preguntas, el veto de Macri sólo nos permite elaborar respuestas amargas, rayanas al escándalo. Es que en este caso surge evidente que Macri privilegió las relaciones del PRO con la cadena de farmacias “Farmacity” por sobre cualquier otro interés. Desde la asunción de la Jefatura de Gobierno en 2007, la caja de Farmacity creció con el PRO al tiempo que el PRO creció con la caja de Farmacity. En innumerables ocasiones Macri y el PRO han favorecido a Farmacity y han sido partícipes de su proceso de expansión desmedida, a través de un entramado de relaciones e intereses cruzados.

En efecto, Horacio Rodríguez Larreta, Jefe de Gabinete de Ministros del Gobierno de Macri, mantiene un vínculo personal y profesional íntimo con el director y actual CEO de Farmacity, Mario Quintana. Incluso han llegado a escribir un libro juntos, en abierta co-autoría. Miguel de Godoy, Secretario de Medios del Gobierno de la Ciudad, es director de la compañía MDG Comunicaciones que, con constancia, se ha encargado de hacer lobby a favor de Farmacity. A su vez, también es de público conocimiento que Gabriela Michetti mantiene una relación sentimental muy estrecha con Juan Tonelli, el director ejecutivo de la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre (CAPEMVel), que apoya el modelo de negocios ilegítimo de Farmacity.

De tal modo, gracias a Macri y sus amigos del PRO, Farmacity ha crecido exponencialmente en los últimos con base en un modelo de negocios que coloca a los medicamentos como un bien de consumo masivo más, alentando la automedicación, ocasionando perjuicios a la población, profundizando la concentración del mercado farmacéutico y poniendo en riesgo el acceso a los medicamentos.

Antecedentes de la ley vetada por Macri

El 25 de noviembre de 2009 el Congreso de la Nación sancionó por unanimidad la ley 26.567 por medio de la cual se ordenó que la venta de medicamentos sea efectuada únicamente en farmacias habilitadas, y se estableció que todos los medicamentos, aún los de venta libre, deben ser dispensados personalmente en mostrador por personal farmacéutico.

De acuerdo a los fundamentos del proyecto que terminó convirtiéndose en la ley 26.567, el Congreso de la Nación tuvo por objetivo evitar el flagelo de la automedicación y la venta descontrolada de medicamentos.

Es de destacar que el proyecto de ley afirmó que “el Estado debe recobrar el rol rector y controlador de la actividad y por consiguiente resulta a todas luces necesario el dictado de una medida como la que se sugiere en este proyecto orientado a la seguridad en la expedición y dispensa de los fármacos y la profesionalización del expendio de cualquier medicamento”.

Asimismo, luego de destacar que el 8 % de las internaciones generan el 20% del gasto de las Obras Sociales originadas, en la mayoría de ellas, en el mal uso de los medicamentos y la automedicación, sostuvo que “resulta imprescindible que el expendio se realice en una farmacia donde el cliente deberá ser orientado y asesorado por el profesional, responsable de la oficina farmacéutica, cumpliendo todo el marco normativo y de bioseguridad establecido para ello, garantizando de esta manera los objetivos buscado en la norma de referencia”.

De tal modo, la ley 26.567 puso un orden necesario en la dispensa de medicamentos y prohibió definitivamente la venta de medicamentos en supermercados, kioscos y bocas de expendio similares. Con ello, se aseguró el control de toda la cadena de comercialización de medicamentos, dificultando la proliferación de medicamentos adulterados y robados.

A su vez, la ley 26.567 declaró expresamente la ilegalidad del modelo de negocios de la cadena de farmacias “Farmacity”, basado en la comercialización de medicamentos como si fueran un producto de consumo masivo más, que no requiere de regulaciones, cuidados y asistencia especial.

Ahora bien, Farmacity no aceptó la voluntad del pueblo de la Nación Argentina y con la ayuda del Gobierno de Mauricio Macri y de su partido vecinal de gobierno, el PRO, se dispuso a resistir la ley 26.567, negándose sistemáticamente a adecuar su conducta ilícita.

Por ello, luego de la sanción de la ley 26.567 se libró una verdadera batalla para poder asegurar su aplicación en la Ciudad de Buenos Aires. De un lado se ubicó la salud de la población garantizada por los profesionales médicos y farmacéuticos, quienes actuaron mediante los instrumentos legalmente previstos. Del otro se atrincheraron los intereses de Farmacity y sus amigos del PRO, quienes acudieron a todo tipo de acciones y presiones indebidas para asegurar la continuidad de su negocio.

Conforme lo dispone la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, a pesar de las resistencias del PRO y de Farmacity, y gracias al esfuerzo de los distintos sectores políticos interesados en la salud de la población, la batalla se transformó en debate en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

En efecto, a partir de los proyectos de los diputados Antonio Rubén Campos, Helio Rebot y Alejandro García, y con el apoyo de distintos bloques políticos, el pasado 17 de noviembre la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires expresó su legítima voluntad, dictó la ley 4.015, y adhirió a la ley nacional 26.567.

El veto de Macri.

Siguiendo el proceso constitucionalmente previsto, el 1º de diciembre Macri recibió la ley 4.015 para su promulgación.

Todos los interesados en asegurar la salud de la población de la Ciudad de Buenos Aires estuvieron desde un principio expectantes frente al accionar del Jefe de Gobierno.  La historia de Macri al frente de la Ciudad mostraba que su gestión se destacó por la utilización abusiva y serial del veto, con el objeto de rechazar las leyes dictadas legítimamente por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, principalmente en materias de temática social y de derechos humanos. Sin embargo, la comunidad médica y científica y los grupos políticos que apoyaron la ley 4.015, mantenían la expectativa de que Macri comprendería la importancia de la norma dictada por la Legislatura y la promulgaría sin mayores trámites.

La expectativa se transformó en preocupación cuando se hizo público que Macri había encargado a una empresa amiga una encuesta telefónica dirigida a recabar opiniones sobre las consecuencias de la ley 4.015. Con ello, Macri puso en evidencia que estaba intentando buscar alguna justificación para vetar la ley 4.015.

La comunidad farmacéutica se alzó indignada frente a dicha pretensión. La Confederación Farmacéutica Argentina expresó que “de ningún modo puede sostenerse que el resultado de encuestas de dudosa transparencia efectuadas con metodologías inadecuadas, expresen la voluntad del pueblo” y cuestionó que “Mauricio Macri decide por las encuestas y no tiene en cuenta la salud de la población”.

Ahora bien, cual niño rico caprichoso que quiere imponer su voluntad y sus negocios por sobre las reglas de la democracia, Macri desoyó todos los cuestionamientos y el viernes 16 de diciembre vetó la ley 4.015. De tal modo, haciendo gala de su naturaleza de vetador serial, alcanzó su objetivo de apañar a sus amigos de Farmacity, otorgándoles un respiro en su resistencia ilegítima a la aplicación de la ley nacional 26.567.

El futuro de la salud de población de la Ciudad de Buenos Aires.

Lamentablemente, como consecuencia del abusivo veto de Macri, la batalla por la aplicación de la ley nacional 26.567 en la Ciudad de Buenos Aires ha adquirido un nuevo matiz. Cuando la población de la Ciudad parecía alcanzar las mismas garantías y seguridades en materia de salud que el resto de la población de nuestro país, Macri y sus amigos de Farmacity se encargaron de demorar la aplicación de lo inevitable.

En los próximos días, Macri deberá publicar las razones de su veto y remitir la ley 4.015 a la Legislatura, a fines de que ésta continúe con el debate y, en su caso, insista en el dictado de la ley sancionándola con el voto de dos tercios de sus integrantes.

El Jefe de Gobierno deberá realizar un enorme esfuerzo argumentativo para intentar enmascarar los evidentes objetivos de su maniobra. Las razones de su veto no pueden ser palmariamente arbitrarias y es posible que se inicien acciones judiciales para cuestionar la legalidad del veto e, incluso, para hacer responsable a Macri por su conducta.

Llama poderosamente la atención la falta de autoridad de Mauricio Macri frente a su entorno que lo presiona constantemente para favorecer a Farmacity, y que lo ha llevado a la instancia actual, en la que los intereses y negocios ilegítimos del PRO y Farmacity quedaron a la luz de la totalidad de la población. Llama también poderosamente la atención que en el gobierno de Macri no se alce ninguna voz que ponga coto al avance desmedido de Farmacity. Hasta el propio Ministro de Salud, Jorge Lemus, ha mantenido un silencio cómplice durante todo este proceso, que ha favorecido los negocios del PRO y de Farmacity, arriando las banderas de una política sanitaria a favor de la gente.

Frente a todo ello, los sectores progresistas interesados en proteger la salud de la población deberán reunir sus fuerzas y redoblar sus esfuerzos para asegurar que la Ciudad de Buenos Aires no quede aislada del resto del país.

Fuente: http://pajarosalinas.blogspot.com/2011/12/macri-y-su-nave-insignia-farmacity-el.html

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  1. Esto no tiene sentido, no es por defender a macri, pero claramente no perjudica a los vecinos tener facil acceso a los medicamentos de venta libre. Sino en todo caso que no existan mas y que se solicite receta para todos. Las farmacias suelen tener muy mala atencion, te obligan a comprar los blisters enteros, no te aceptan tarjetas, y tienen horarios de atencion muuy limitados. No entiendo cual es el problema de comprar una buscapina o una asprina en un kiosko (olvidense de farmacity).

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