Maíz transgénico producido por Monsanto fue prohíbido en ocho países europeos

La mayor parte de los países europeos han prohibido el cultivo de la cepa de maíz “MON-810” de la multinacional Monsanto, una semilla transgénica, ya que se considera que el polen de este cultivo podría ser “devastador” para la población de abejas.

La semilla ya ha sido prohibida en Bélgica, Gran Bretaña, Bulgaria, Francia, Alemania, Irlanda y Eslovaquia, países a los que recientemente se sumó Polonia.

La reciente prohibición de la semilla “MON-810” en Polonia surgió a raíz de importantes protestas de apicultores y activistas por considerar que el polen podría ser “devastador para la población de abejas”.

Los activistas exigieron al ministro polaco de Agricultura, Marek Sawicki, que prohibiera la venta de la semilla.

“El polen procedente de la cepa podría ser devastador para la población de abejas que ya se redujo en el país”, indicó Sawicki a la agencia AFP.

Según el secretario de Estado polaco, el decreto dictamina la “prohibición total de la cepa del maíz MON-810 en Polonia”.

Sin embargo, el gobierno de los Estados Unidos promulgó días pasados una Ley financiera de plazo limitado, una parte de la cual es conocida como de “Seguridad Agraria” la que protege a grandes compañías productoras de semillas transgénicas (entre ellas Monsanto), ante cualquier tipo de pleitos que se presenten por la venta de sus productos.

El Congreso norteamericano aprobó una enmienda al proyecto de Ley agrícola por el que se le quitó a los tribunales federales la potestad para “detener la venta y siembra de cultivos genéticamente modificados”.

El proyecto de Ley fue impulsado por el senador republicano por el Estado de Missouri, Roy Blunt, quien colaboró con Monsanto en la redacción de la iniciativa, según informó el diario New York Daily News.

Desde la sanción de la Ley, compañías como Monsanto podrán sembrar sus semillas modificadas genéticamente sin el consentimiento del Departamento Estadounidense de Agricultura (USDA).

Herbicidas

En Francia entre tanto, se dictó una sentencia después de que Paul Francois, un productor de granos, informó que Monsanto “no proporcionó advertencias suficientes” en la etiqueta de un herbicida.

Según se informó, la falta de advertencias “causó daños en la población, como problemas neurológicos, incluyendo dolores de cabeza y pérdida de la memoria”.

Monsanto resultó culpable, y esto “allanó el camino para una acción legal similar en nombre de los agricultores en el futuro”, indicó la prensa internacional.

Además, en Francia, la rama agraria del Sistema de Seguridad Social encontró alrededor de “200 efectos adversos dañinos para el ser humano y el medioambiente, desde 1996, en relación con los pesticidas de Monsanto”.

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