Malvinas y Famatina por Caparrós:”Gastar en Malvinas mientras hay desnutridos es de un patriotismo obsceno”

Malvinas, Famatina y otras yerbas nacionales

Por: Martín Caparrós | 06 de febrero de 2012

Las declaraciones son confusas, como si cada cual quisiera poder decir alguna vez que no dijo esto sino aquello, no perro sino porro, no marrón sino motocicleta, pero, por ahora, parece que los que resistieron la instalación de la mina a cielo abierto en Famatina consiguieron pararla. Y es una sorpresa: hacía tiempo que en la Argentina no pasaba nada en contra de la voluntad del gobierno. Quizá –con el peligro que tienen las comparaciones– desde que la torpeza kirchnerista creó una alianza inverosímil entre pequeños chacareros y grandes latifundistas para oponerse a las retenciones agrarias. (Aunque las diferencias son notorias: para empezar, en Famatina no había grandes intereses del lado de los que se oponían: solo personas que querían seguir adelante con sus vidas. Y, por lo tanto, su tinte político fue radicalmente distinto.)

En cualquier caso, el discurso nacionalista del gobierno quedó maltrecho tras su apoyo a las mineras canadienses y por eso –pero no sólo por eso– nos tocan unos días malvinistas. Es cierto que los ingleses relanzaron el tema, y es cierto que en dos meses se cumplen 30 años –30 años– de aquella guerra idiota. Pero también es cierto que el tema aparece puntual cada vez que los gobernantes argentinos –de todo pelaje y color, militares, peronistas, peronistas, militares, radicales breves– necesitan distraer la atención con un rebrote de fervor patriotero.

Índice

Los argumentos, que en estos días han vuelto a la carga, para sostener la argentinidad de las Malvinas suelen ser curiosos. El más serio es geográfico: las islas están sentadas sobre la plataforma continental argentina –aunque, si se fijan, es probable que Inglaterra esté, del mismo modo, en la plataforma continental francesa. El histórico es más complicado: fueron españolas –porque el papa Alejandro Borgia se las dio a los Reyes Católicos en una bula de 1494, junto con medio mundo más– pero ningún gobierno argentino las controló nunca, ni pobladores argentinos las habitaron casi. Lo más parecido fue una patente comercial que el general Lavalle, gobernador de la provincia de Buenos Aires, le dio en 1829 a un ciudadano alemán, Luis María Vernet, para que se llegara hasta ese páramo y explotara sus vacas y sus focas; después Vernet fue nombrado gobernador, se mudó con su esposa uruguaya, ejerció un año y medio y en 1831 se fue tras un incidente con unos pesqueros norteamericanos. En 1833 la ocuparon marinos ingleses, y desde entonces se quedaron.

Hay, ahora, allí, pobladores cuyos mayores llegaron mucho antes que la gran mayoría de los ancestros de nosotros argentinos desembarcara en estas costas. Pero los malvinistas dicen que esos señores y señoras no tienen derecho a decidir sus vidas porque no son “pueblos originarios”. No parece importarles el detalle de que nosotros tampoco, que nosotros también llegamos y ocupamos, y que esa plataforma continental que integra las islas a la Argentina es parte de un territorio cuyos “pueblos originarios” –de algún sitio– fueron diezmados y desposeídos por los ejércitos de ocupación argentinos mucho después de que los ingleses poblaran las islas.

La debilidad de los derechos argentinos no da, por supuesto, ningún derecho a los ingleses: ocuparon esas islas por la fuerza como ocuparon tanto mundo en esa época, como los españoles y paraguayos de Garay ocuparon el río de la Plata, como los argentinos de Roca ocuparon las pampas y la Patagonia, como los mapuches las habían ocupado antes que ellos. Es difícil enarbolar legitimidades históricas cuando cada historia empieza con una ocupación: ¿por qué una sería más legítima que otra? Habría que ver, si acaso, en el estado actual de cada proceso, cuál es la solución más justa no para las patrias, esos inventos siniestros, sino para las personas.

Pero, más allá de legitimidades debiluchas y otras chicanas leguleyas, lo que hace que el reclamo argentino sobre las Malvinas me parezca insostenible es que lo repite un país que tiene, al mismo tiempo, tanto territorio nacional abandonado: a grupos económicos tan extranjeros como los que ocupan las Malvinas o a la miseria de sus ¿ciudadanos? El conurbano bonaerense es argentino –y mientras siga habiendo desnutrición en sus familias cualquier dinero gastado en “recuperar” las islas es grosero, cualquier discurso patriótico es obsceno. Y toda la cordillera explotada por mineras multinacionales que dejan chirolas a cambio de los metales que se llevan son la prueba de que el nacionalismo de los gobiernos argentinos –y de este gobierno argentino– es otro homenaje al carnaval.

(Yo no creo en ningún nacionalismo –pero nunca dije que creyera. No creo que una gran minera argentina sea mejor para la mayoría de los argentinos que una gran minera extranjera; no creo, en general, que un explotador argentino sea mejor que un explotador extranjero, pero ésa es la utilidad de los nacionalismos: diluir las diferencias que realmente importan en las puramente simbólicas, discursivas).

Malvineamos, estos últimos días, y eso hizo que se hablara menos de Famatina, de la entrega de recursos naturales por monedas, y de cómo sus promotores oficiales tuvieron que morder el freno. Decíamos: hacía mucho que en la Argentina no pasaba nada en contra de la voluntad del gobierno peronista. Las –muy menguadas– oposiciones juegan, en general, un papel defensivo: intentan responder a los temas que la presidenta pone en las primeras planas. Este gobierno peronista es, sobre todo, el dueño de las palabras: el que decide de qué se habla en la Argentina. Y no porque sea una dictadura, como gritan algunas vírgenes cansadas; lo consigue porque es la base de su política, porque inventa todo el tiempo cosas que contar, porque no tiene pudor en gastar millones del dinero público para difundirlas.

Voy a decir una obviedad: si algo sabe este gobierno peronista es definir la agenda, o sea: son capaces de imponer los temas de los que los demás vamos a hablar. Voy a decir otra: si algo no saben o no hacen sus diversos opositores es definir la agenda, o sea: no son capaces de imponer los temas de los que los demás vamos a hablar. Y voy a decir una tercera: el que define la agenda tiene una ventaja decisiva en la pelea política.

El tema Famatina llegó a la atención pública sin que los gobiernos provincial o nacional quisieran: habrían preferido, al respecto, la salud de los silencios. Eso lo hace particularmente interesante: porque muestra otra vez la fuerza que adquieren ciertos movimientos cuando pueden imponer un tema propio. Este era, todavía, defensivo: la reacción contra una medida del gobierno que muchos percibieron como dañina. Si esos movimientos –y los grupos de intelectuales que ahora se reúnen para discutir lo que hace el gobierno– pudieran elaborar sus propios temas y lanzarlos, mucho cambiaría en el panorama político argentino.

Se acabaría, para empezar, la ficción de que puede haber una oposición, la Oposición. Si su función deja de ser defensiva –ay no hagan esto, ay cómo hacen lo otro–, si empiezan a proponer temas, sus diferencias se harán más y más claras. Pero, sobre todo: el gobierno, en lugar de decir de qué se habla, tendría que empezar a contestar.

http://blogs.elpais.com/pamplinas/2012/02/malvinas-famatina-y-otras-yerbas.html

VN:F [1.9.11_1134]
valoracion
Rating: 4.8/5 (4 votes cast)
Malvinas y Famatina por Caparrós:"Gastar en Malvinas mientras hay desnutridos es de un patriotismo obsceno", 4.8 out of 5 based on 4 ratings

7 Respuestas for “Malvinas y Famatina por Caparrós:”Gastar en Malvinas mientras hay desnutridos es de un patriotismo obsceno””

  1. Manuel Anido dice:
    VA:F [1.9.11_1134]
    Rating: +1 (from 3 votes)

    Yo también apoyo la causa de Famatina pero tal vez para su sorpresa soy kirchnerista, debo reconocer que esta muy bien articulada la argumentación para vincular lo de Famatina con Malvinas, aunque en todo caso también resultaría válido para la actitud de Cameron y la Gran Bretaña…mandar un barco de guerra de última generación y un submarino, mandar al principito, porque Argentina reclama cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas? Lo que me superó es la puesta en duda de los fundamentos de la soberanía argentina…los que son válidos como para poner la cuestión en debate para las Naciones Unidas, para toda América Latina…pero no para Martín Caparrós…NO ES UN POCO MUCHO??

  2. caroline dice:
    VA:F [1.9.11_1134]
    Rating: 0 (from 2 votes)

    Lo que las Naciones Unidas acepta es que hay una disputa entre la ARgentina y el Reino Unido de Gran Bretaña. Ni el Consejo de Seguridad ni la Asamblea de la ONU en ningùn momento se ponen del lado de ninguno de los dos y es más, para el Consejo de las Naciones Unidas, es un tema más que nada polìtico que jurìdico o històrico desde su punto de vista. Y en el caso del Consejo, siendo el Reino Unido miembro, es muy posible que se vete la propuesta de Cristina. Por lo tanto no hay posibilidades de algo positivo y la Asamblea se reune en septiembre y en su momento ya se expidiò sobre el tema reconociendo que habia un problema bilateral entre GB y Argentina que tenìan que resolver ambos paìses en forma pacífica.

  3. Leandro dice:
    VA:F [1.9.11_1134]
    Rating: 0 (from 2 votes)

    Es simple y llano, opner en escena un pseudo conflicto con una potencia extranjera para tapar el saqueo del pais es una actitud FASCISTA. Si Cristina se desvive tanto por la soberania que deje de regalar los recursos del pais.

    • Christian dice:
      VA:F [1.9.11_1134]
      Rating: +1 (from 1 vote)

      Una pregunta: porque de pronto sale esto de la minería, Chile, basó el 50% de su PBI enla explotación y exportación minera. Para mi sorpresa, el país ejemplo de lo que debe ser un gobierno de derecha tiene gran parte de sus mínas en explotación a cielo abierto y con métodos cianúricos, contando con leyes similares a la 24195(Votada en el período Menemista) Que exime de todos los impuestos habidos y por haber a las mineras, incluso el famoso impuesto al cheque. No entiendo porqué de pronto las Malvinas no deberían ser Argentinas, es como decirle a los americanos que alaska no es de ellos. Nosotros estuvimos en esa isla, era parte del reino de España cuando nos independizamos, y las leyes internacionales fijan lo de la plataforma continental. Minimizar nuestra soberanía me revuelve el estómago. Pienso en las familias de los caídos viendo a una persona diciendo,” la verdad, no son tan nuestras”. Lamentable.

  4. Alejandro dice:
    VA:F [1.9.11_1134]
    Rating: +2 (from 2 votes)

    Muy bien. Si este escritor es tan lúcido porqué no redacta con sujeto, vervo y predicado a ver que pensamiento queda ? Por ejemplo: “que los argentinos no llegaron a habitar las Malvinas casi”. Con ese criterio de redacción yo afirmo que los ingleses no las habitan casi; o 3.000 tipos que no llenan un teatro de Buenos Aires pueden considerarse población ? Y todo bien mansillado con términos como “días malvinistas, fervor patriotero, legitimidades debiluchas, chicanas leguleyas” para referirse a las conmemoraciones que por el aniversario corresponden, al patriotismo que el hecho genera, a nuestros argumentos legales para defender la posición internacional del país y a las vías de acción implementadas, respectivamente. Además de dejar todo bien revuelto mezclando temas de política internacional, con problemas domésticos y planteos ambientales.

    Por ejemplo, como se puede pensar que se van a acabar los problemas de desnutrición dejando de reclamar el territorio usurpado, con todos sus recursos pesqueros que por legítimo derecho nos corresponde ? O acaso a esta altura se puede sostener que la desnutrición se dá solo por un problema económico que se va a solucionar impidiendo que nuestro servicio diplomático gaste algún dinero en las funciones que le corresponden ? Mejor la corto acá. pero es para escribir una hora seguida, en todo caso si a alguien le interesa lo vamos discutiendo por tramos. Y perdon por la calentura…

  5. Éptrigo dice:
    VA:F [1.9.11_1134]
    Rating: -1 (from 1 vote)

    Vaya merengues se les hace en la cabeza a las personas cuando leen algo que desafía sus dogmas. En un simple ejercicio: Enumere las razones por las que el estado actual del país necesita la soberanía de las islas Malvinas en la inmediatez, escriba al menos cinco. Ahora compare esas razones con, por ejemplo, terminar con la desnutrición, mejorar la educación, la salud, el trabajo, hacer uso y cuidado concienzudo de los recursos de TODO EL PAÍS, y, porqué no, algo de justicia a los nefastos personajes políticos desde los 80′ en adelante ¿No? Compare, pues. Ya ve, demasiados problemas tenemos ya. Se dará usted cuenta de que todo el asunto no tiene nada de serio. O si, la verdad que es bastante seria la facilidad con que un discurso tan repetido desvía la mirada y el criterio crítico de la mayoría.

    • Lic. Q dice:
      VN:F [1.9.11_1134]
      Rating: -1 (from 1 vote)

      Jaja, estoy bastante de acuerdo con esto. Seria bueno que pudieramos preguntarnos ante cada tema que impone el kirchnerismo: ¿porqué esto debería importarme mas que otros temas? ¿porqué termino siempre dentro de un enfrentamiento binario entre los que estan a favor y los que estan en contra?

Dejá un comentario

Advertisement
Videos Recomendados

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player