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Megaestafa: un nuevo DNU del macrismo relanza el endeudamiento

El tándem compuesto por el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, lanzó un “megacanje” para endeudarse con grandes bancos imperialistas. Por una operatoria similar, realizada durante el gobierno de la Alianza, Sturzenegger está imputado en la justicia.

Pablo Anino


Fotografía: Telam

El último día hábil del año para la administración pública, la Secretaría de Finanzas informó a través de un comunicado una “operación de canje de títulos públicos con el Banco Central de la República Argentina, mediante la cual se rescataron Letras Intransferibles en poder de esa entidad a cambio de un conjunto de nuevos instrumentos autorizados a cotizar en los mercados de valores”.

El canje fue instrumentado por un nuevo Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU). La medida, autorizada por el Decreto 211, comprende la derogación del artículo 52 de la Ley de Presupuesto 2016 que preveía la entrega de una nueva letra intransferible por parte del Tesoro al Banco Central.

La operación consiste en rescatar letras intransferibles del activo del Banco Central a cambio de bonos de deuda pública que la entidad monetaria podrá colocar en el mercado de valores. Este canje supone un descuento de 15% de capital en favor del Tesoro. Desde el punto de vista del Estado, el descuento es meramente contable porque el costo lo absorbe el Banco Central.

Los bonos de deuda van a ser entregados como garantía a un pool de bancos que prestarán dólares al Banco Central. Del “otro lado” del mostrador esperan esos bonos JP Morgan, HSBC, Deutsche Bank, Citibank y Goldman Sachs. También participarían otros bancos que actúan localmente. Además de intereses usurarios cobrarán comisiones por sus servicios.

De “este lado” del mostrador la operación es orquestada por Prat Gay, un ex JP Morgan, y Luis Caputo, ex presidente del Deutsche Bank en Argentina y ex jefe de trading del JP Morgan en Buenos Aires y Nueva York. La “grieta” desapareció: los banqueros están en los dos lados del mostrador. No se puede esperar más que una estafa de este nuevo canje.

Las letras intransferibles son instrumentos financieros que utilizaron los gobiernos kirchneristas para obtener reservas del Banco Central en favor del pago de la deuda externa al capital financiero imperialista.

La primera letra al Banco Central la entregó Néstor Kirchner en 2006 para cancelar 9.530 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esa letra venció este domingo 3 de enero.

A partir del 2010, luego de un conflicto que terminó con Martín Redrado, el ex presidente de la entidad, alejado de su cargo, el gobierno de Cristina Kirchner utilizó este mecanismo de manera indiscriminada.

En esta oportunidad el gobierno macrista va rescatar un total de 16.099 millones de dólares en letras a cambio de varias emisiones de Bonar. Pero de acuerdo a declaraciones de Prat Gay la utilización de este mecanismo se podría extender hasta llegar a los 65 mil millones de dólares. Sumada la emisión para compensar a importadores, las colocaciones de letras del Banco Central para absorber pesos, los títulos ligados al dólar para exportadores, el acuerdo con el BID por 5 mil millones de dólares, la deuda, tanto del Central como del Tesoro, está teniendo un crecimiento inusitado en menos de un mes.

El columnista de Página 12 Alfredo Zaiat se escandaliza porque la operación transformará deuda pública no exigible en exigible. Además, porque los bonos que emitirá el Ministerio de Hacienda y Finanzas pagarán hasta 7,875% de interés anual en dólares, mientras las letras intransferibles tienen prácticamente costo cero. La hipoteca a futuro estimada por Zaiat es de 9.141 millones de dólares en pago de intereses en el período de 11 años en que vencerán los títulos. Pero esa comparación olvida algunos detalles.

El primero es que el Banco Central casi liquidó la posibilidad de utilizar reservas para cancelar deuda debido al vaciamiento realizado por el kirchnerismo.

El segundo, consecuencia del primero, es que Axel Kicillof hace apenas tres meses emitió un título similar al que se utilizará ahora en el canje. Se trata del Bonar 2020 que pagaba incluso un interés mayor, el 8 por ciento anual, para tratar de moderar la caída de reservas del Banco Central a causa de la cancelación en octubre último del Boden 2015. En marzo había colocado el Bonar 2024 que pagaba 8,94%. Mejor no hablar de ciertas cosas.

El tercer detalle es que el enorme volumen de reservas que se fueron del Banco Central a cambio de letras intransferibles da una dimensión del desfalco que hizo el kirchnerismo para atender a los que saquean los recursos nacionales mediante la deuda externa. ¿Qué sería de la restricción externa si esos 65 mil millones en letras intransferibles no se hubieran volatilizado en atender a los especuladores?

Materia oscura

La vuelta a los “mercados” que el macrismo se aproxima a lograr fue buscada tenazmente por el kirchnerismo durante años. Y, como ejemplifican las colocaciones de Kicillof, había vuelto tímidamente.

El canje de 2005, conducido por Néstor Kirchner y el ahora massista Roberto Lavagna, fue uno de los más importantes en la historia mundial de reestructuraciones de deuda, otorgando enormes beneficios a los especuladores. Es que a pesar de la “quita” obtuvieron hasta 300% de ganancias, como repitieron muchas veces Axel Kicillof y Cristina Kirchner para contraponer al 1600% que quieren los buitres que litigan en Nueva York.

Tanto los buitres buenos (George Soros, bancos que operan en Argentina, entre otros honorables inversores) que aceptaron el canje como los perversos que merodean las oficinas de Thomas Griesa habían comprado los bonos por centavos, totalmente devaluados, en el medio de la crisis de deuda.

Para tratar de acabar con esa causa pendiente en Nueva York, Amado Boudou instrumentó el canje de 2010, cediendo, como en 2005, la jurisdicción (y soberanía) a esa ciudad de EEUU. Los buitres malos siguieron firmes. Este frente de batalla dejó al país relativamente fuera de los “mercados”.

Más tarde Axel Kicillof hizo un arreglo con el Club de París reconociendo una deuda de varios miles de millones de dólares más que la registrada en las estadísticas oficiales. También aceptó pagar sentencias millonarias por orden del Ciadi, un tribunal imperialista que actúa dentro del Banco Mundial en beneficio de las multinacionales. Por último, luego de negar furiosamente cualquier indemnización a Repsol en momentos de la nacionalización parcial de YPF, la compensó con miles de millones en bonos de la deuda pública en agradecimiento por el saqueo petrolero.

De este modo, no obstante ser “pagadores seriales” dilapidando 145 mil millones de dólares, durante los gobiernos kirchneristas la deuda no paró de crecer. Pasó de ser 126 mil millones de dólares luego del canje con “quita” de 2005 a casi 240 mil millones el 30 de septiembre de 2015, sobre el final del mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

Es cierto que bajó la deuda en relación al PBI, pero esto se logró a costa de empapelar con bonos y letras a organismos públicos en detrimento del pago del 82% móvil a jubilados y de otras prestaciones sociales. Por ejemplo, la Asignación Universal por Hijo tiene un presupuesto de aproximadamente un tercio de lo que se destina a intereses de deuda.

Como reconoce el propio Alfredo Zaiat: “El sistema financiero no fue castigado por los gobiernos kirchneristas pese a los controles de esos años. Por el contrario fue uno de los sectores que más utilidades contabilizó durante ese ciclo político. A partir de ahora, con el gobierno de Mauricio Macri, los bancos ganarán todavía más”.

Pero la estigmatización de los canjes remite al gobierno de la Alianza. Bajo el mando de José Luis Machinea y Miguel Bein (asesor estrella de Daniel Scioli, para desencanto de los amantes del “mal menor”) se llevó a cabo el “blindaje”. Esa operación con ajuste falló. Y más tarde vino el “megacanje” gestionado por Domingo Cavallo. Lo que se suponía un paracaídas para amortiguar la caída libre de la economía concluyó estampándola contra el piso.

Federico Sturzenegger, Secretario de Política Económica en momentos del “megacanje”, está procesado (la Corte Suprema confirmó el procesamiento hace unos días) junto a otros miembros de aquel equipo económico por el salto escandaloso que tuvo la deuda favoreciendo los negocios de los bancos. Hace pocos días la Corte Suprema confirmó su procesamiento.

El actual presidente del Banco Central junto a un colega suyo hizo un “aporte” a la economía engendrando el término “materia oscura” que refiere a la “riqueza perdida” en las cuentas corrientes de los países. La continuidad de su desarrollo “teórico” tal vez pueda explicar a dónde va la “riqueza perdida” por el país en cada canje. Anticipamos una hipótesis: a los mismos bancos con los que hoy negocia que le presten dólares al Banco Central.

Abajo el ajuste y el pago de la deuda

El macrismo avanza “rápido y furioso” en un ajuste sobre el pueblo trabajador que sufre los efectos de la inflación acelerada por las medidas en curso.

Con la devaluación y la quita de retenciones (y baja para la soja) decretó un salto gigante en la rentabilidad del agropower. También mejoró la “competitividad” y la ecuación de ganancia de los exportadores industriales. Aunque la había denunciado durante la campaña electoral, Prat Gay convalidó una estafa con el “dólar futuro” que vendió el kirchnerista Alejandro Vanoli. Consagró así ganancias millonarias a los bancos.

El equipo económico además habilitó una “bicicleta” en beneficio del capital financiero internacional que se alimenta de dólares baratos en el exterior para obtener tasas de interés usurarias (elevadas recientemente por la actual gestión) en el ámbito doméstico. Para aceitar esta “bicicleta” el gobierno quitó el encaje del 30% que inmovilizaba esa parte de la inversión extranjera. También practicó otras desregulaciones para que la especulación fluya sin inconvenientes.

En simultáneo, el Secretario de Finanzas, Luis Caputo, negocia un acuerdo con los fondos buitre. Lo mismo que la megaestafa del canje entre el Tesoro Nacional y el Banco Central, todas las negociaciones son a espaldas del pueblo trabajador. No pasan ni siquiera por el Congreso que según la Constitución Nacional en su artículo 75, inciso 7, establece que tiene la atribución de “Arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación”.

Desde la izquierda, la diputada nacional Myriam Bregman señaló que “Exigimos que se reabra el Congreso para discutir en sesiones extraordinarias todas las medidas que está llevando adelante el Gobierno. El PTS en el Frente de Izquierda llama a la más amplia movilización para tirar abajo el ajuste y rechazar los nuevos acuerdos con los usureros internacionales. Ni un peso para la deuda externa. Ningún arreglo con los fondos buitres”.

http://www.laizquierdadiario.com/Megaestafa-un-nuevo-DNU-del-macrismo-relanza-el-endeudamiento

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