Ministro israelí: ‘He matado a muchos árabes en mi vida, y no hay ningún problema con eso’

El Yediot Ahronot ha publicado una conversación que mantuvieron el lunes el ministro de Economía, Naftali Bennett, y el consejero para la seguridad nacional, Yaakov Amidror. Se desarrolló durante el consejo de ministros que aprobó la próxima liberación de 104 prisioneros palestinos.

Bennett, que se oponía a la liberación de los prisioneros, dijo: “Si capturamos a terroristas, hay que matarlos, sencillamente”. Amidror respondió: “Pero eso es ilegal”. Y Bennett contestó: “Yo he matado a muchísimos árabes (hamon arabim) en mi vida, y no he tenido ningún problema por ello”.

La conversación venía hacia el final de la crónica del citado periódico y ha pasado prácticamente desapercibida en Israel. La oficina de Bennett ha confirmado sus palabras mediante un comunicado en el que se lee: “Si al final vamos a soltar a los terroristas capturados, quizás deberíamos matarlos antes”.

Naftali Bennett es un judío ortodoxo de 42 años que lidera el partido La Casa Judía, que en las últimas elecciones obtuvo 12 escaños, y que representa a un amplio sector de los israelíes más bien muy religiosos, pero no ultraortodoxos, de la derecha y de la extrema derecha. Antes fue líder de Yesha, la asociación que representa a los colonos que viven en los territorios ocupados, y amasó una grandísma fortuna en el negocio del software durante una prolongada estancia en Nueva York.

Nació en Haifa donde se establecieron sus padres, originarios de San Francisco, en Estados Unidos, que emigraron a Israel un mes después de la guerra de 1967 y que también eran judíos ortodoxos de origen de Europa oriental.

El joven Bennett estudió en una escuela rabínica y militó en Bnei Akiva, una organización juvenil de derechas y de extrema derecha, muy sionista y religiosa, donde alcanzó el cargo de “guía”.

Antes de estudiar Derecho, se incorporó a filas y llegó a obtener posiciones de mando en dos unidades del ejército muy prestigiosas en Israel y muy infames para los palestinos, que es seguramente donde mató a “muchísimos árabes”, alcanzando la graduación de comandante. Obsérvese que Bennett dice “árabes” y no “palestinos”, puesto que probablemente para él, como para muchos de sus compatriotas, los palestinos no existen.

Su esposa era laica pero también se hizo religiosa y ahora observa el shabat y la kashrut.

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