Repudiable manipulación del diario “La Nación” en favor de la campaña de Macri

En forma similar a la que lo hace el grupo Clarín, el diario La Nación se alínea explícitamente con la campaña de Macri para ser reelegido en la Ciudad de Buenos Aires. Ambos medios omiten publicar casos de posible corrupción de Macri, mientras simultáneamente publican encuestas, que son, como mínimo dudosas.

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Para entender la evidente alineación, basta imaginar, por ejemplo, el tratamiento que estos medios darían a la adjudicación de obras millonarias a amigos del gobierno, si se tratara del Gobierno Nacional, mientras se puede constatar que han omitido el tema por tratarse de Macri.

La manipulación de las encuestas se basa en principios psicológicos sencillos: Si el electorado percibe que Macri está tan alto en la intención de voto que casi no haya segunda vuelta, suceden diferentes fenómenos:

Por ejemplo, un sector, formado por personas sin una opinión política definida, y sin información de medios diversos, comienza a sacar la conclusión de que si tanta gente lo va a votar, quiere decir que su gobierno ha sido bueno, y por lo tanto se inclina a imitar a la mayoría percibida.

Simultáneamente, otro proceso que puede acompañar al anterior, es la tentación de identificarse con el que se percibe como ganador, para de esa manera sentir que también se gana como consecuencia de la identificación.

Mientra tanto, en el sector del electorado que de ninguna manera lo va a votar, porque ya lo conoce y lo cuestiona, puede ocurrir que una porción del mismo se vea frustrada y desista de votar a un candidato que aparezca muy lejos de tener chances, con lo cual, concentraría sus votos en el segundo, es decir, en el percibido como segundo, al menos como intento de evitar que gane quien mas detesta.

Siguiendo estos razonamientos, surgen algunas preguntas:

Si la manipulación y distorsión de las encuestas genera beneficios en favor de los intereses del sector que la realiza

¿Qué garantía tienen los lectores de que eso no ocurra? ¿Tienen las encuestadoras obligación de mostrar la metodología que usaron para realizar el muestreo de las encuestas? ¿Cómo se constata la tranparencia de los procedimientos?

¿Podriamos confiar en que no existirá manipulación simplemente porque “esta mal”?

A la luz de estas preguntas y las posibles respuestas quizá se pueda entender la enorme variación entre las diferentes encuestas:

Tapa de La Nación, domingo 19/6/2011

Mientras tanto, la consultora “Panorama Político y Social” publica una encuesta en la que Solanas supera a Filmus:

Simultáneamente, encuestas simples, realizadas en internet, presentan resultados muy diferentes:

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Desde ya es necesario aclarar que estos resultados presentan factores de distorsión que necesariamente deben ser tenidos en cuenta, aunque no se pueda precisar la magnitud de esa distorsión, estos factores son:

La encuesta incluye votos de personas que no son necesariamente de capital, ni necesariamente mayores de edad. También debe ser tenido en cuenta que, al haber rotado en artículos relacionados a la política, no se incluye la opinión de quienes no están interesados en el tema.

Concluyendo: está claro que las encuestas objetivas no existen dado que, en realidad, la objetividad misma no existe en ningún orden de expresión humana, sin embargo no deja de ser repudiable el intento deliberado de engañar , al que recurren algunos medios, para hacer creer a la sociedad que quienes representan intereses de un sector empresario, representan los intereses de todos.

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