Rigane: “Que el Estado deje de ser el socio bobo de las multinacionales”

Sábado 26 de mayo de 2012, por Corresponsalía Rosario *

El 23 de mayo, en la sede de ATE Rosario, estuvo presente José Rigane, Secretario Adjunto de la CTA y Secretario General de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA – CTA). El objetivo: compartir con un amplio conjunto de militantes una serie de reflexiones sobre YPF, la crisis energética y la soberanía nacional, a partir de la profunda experiencia en el tema del compañero Rigane. La actividad estuvo organizada por el Llamamiento por la Unidad y contó con la adhesión de la CTA y ATE de Rosario.

Antes del comienzo del panel, el Equipo de Comunicación de CTA Rosario dialogó con José Rigane sobre los ejes de la charla.

– ¿Cómo evalúa la medida de tomar el control del 51% de las acciones de YPF que tomó recientemente el gobierno nacional?

Respecto de la medida, nosotros la calificamos como un paso positivo, pero insuficiente. Y es un paso positivo porque esto significó un giro, respecto de la política energética que se viene implementando en este país hace aproximadamente veinte años, desde el momento en que se privatizó todo el sistema energético nacional. Y más grave, no sólo se privatizó, sino que se extranjerizó, se puso en manos de los grupos multinacionales. De manera tal que desde aquel momento hasta ahora nunca tuvimos una empresa nacional que nos representara. Así que esta decisión de expropiar el 51% por ciento de YPF, para nosotros, significa un cambio respecto de lo existente hasta acá. Ahora, nosotros venimos peleando por la recuperación del patrimonio nacional desde antes que se entregara. Porque en ese sentido hemos tenido una iniciativa política, y un objetivo estratégico de que la recuperación del patrimonio resulta imprescindible. Primero, porque la energía tiene un valor absolutamente primordial a la hora de hablar de soberanía, a la hora de hablar de economía, a la hora de hablar de políticas sociales, a la hora de hablar de riquezas. Y además, ese valor estratégico de la energía está dimensionado en el mundo. Basta con ver lo que son capaces de hacer algunos países que no cuentan con esa energía a la hora de obtenerla: guerras, desestabilización, invasiones, con tal de obtener ese recurso. La segunda cuestión es que nosotros entendemos la energía como un bien social, no como una mercancía, no como un commodity. Y por lo tanto si es un bien social es un bien de todos los argentinos, en este caso, y en ese marco, lo entendemos como un derecho humano a acceder a la energía. Porque para tener una vida digna, es imprescindible acceder al agua, al gas y a la electricidad. Estos son los conceptos que se perdieron en este país, estos son los valores que fueron trastocados producto de las políticas neoliberales, y por eso muchos creen que la energía puede ser tratada como un paquete de yerba. Es decir, que todo esté manejado por los mecanismos del mercado, el que tenga plata que pague la energía, el que no tenga plata que no tenga energía. Y ese es el esquema al que nos hemos opuesto siempre. Por eso decimos: es un problema de fondo. Hay que cambiar el modelo energético. Y para cambiar el modelo energético nosotros creemos que hay que nacionalizar el Estado. Terminar con este Estado que ha sido el socio bobo de los grupos multinacionales.

– Con respecto al modelo energético neoliberal, el mismo viene dando señales de agotamiento. Nos gustaría que nos cuentes más sobre el modelo, qué problemas tiene.

El problema es que todas las políticas que nos vendieron eran un verso. En realidad fueron un engaño al pueblo argentino. Porque se nos vendió la necesidad de terminar con las empresas estatales porque eran deficitarias, porque no se modernizaban, porque no había incorporación de tecnología, porque no había capitales para invertir. Y se nos dijo que el privado iba a traer todo eso, iba a proveer eficiencia, iba a proveer capitales, iba a invertir, iba a haber desarrollo. Era el principio del camino al primer mundo, a todos los placeres de la vida mundana basada en el consumismo. Y fue un engaño, porque lo que nosotros hicimos fue despedazar las empresas del Estado, liquidarlas, malvenderlas, entregarlas. Y los que vinieron no invirtieron, en primer lugar. En segundo lugar, se quedaron las reservas descubiertas por Gas del Estado y por YPF, y nos despilfarraron esas reservas, de petróleo por 18 años y de gas por 33 años, de manera tal que ahora las reservas no superan los 7, 8 años. Entonces ellos son los que generaron la crisis energética en todo sentido. Es más, nosotros estuvimos exportando el gas natural, hasta que las reservas se nos agotaron de tal manera que, antes no importábamos, en 2008 tuvimos que importar tres barcos, ahora importamos 80 barcos. Este es el grado de dependencia que tiene este país, de pérdida de soberanía al tener que recurrir a la importación de gas. También importamos nafta, diesel, gasoil. Porque no hubo un solo dólar de inversión en las destilerías más importantes del país. Por lo tanto al no haber incorporación de dinero, ni tecnología, no hay capacidad de producción de combustible de acuerdo al aumento de la demanda por la cantidad de autos que se venden en Argentina. Entonces, todo esto desarrolló una política de destrucción, y un acaparamiento y obtención de riquezas para exclusivo beneficio de los grupos multinacionales. Por eso giraron los dividendos fronteras afuera, no exploraron, y fueron matando la gallina de los huevos de oro. Fracaso. Crisis energética. Llueve, tenemos problemas, hay sequía, tenemos problemas, hace frío, tenemos problemas, hace calor, tenemos problemas. Esto es el modelo energético que hay que cambiar. Acá no estamos con un problema coyuntural, acá no estamos con un problema natural o una hecatombe climática. Algunas de las consecuencias son estas. Otras tienen que ver con la contaminación, con la degradación del medioambiente, con la pérdida de miles de puestos laborales, que tienen que ver con el apoderamiento de las riquezas en función de sus propios intereses y nunca de las necesidades del pueblo.

– Qué podemos esperar en lo inmediato de esta YPF.

En principio, no demasiado. No tenemos demasiadas expectativas. Primero porque la presidenta dice que no es una estatización. Y es cierto. Es la creación de una empresa mixta o sociedad anónima. Deja abierta la puerta a los capitales nacionales, capitales extranjeros o al capitalismo de amigos. Por lo tanto es más de lo mismo, en un marco jurídico que se sostiene exactamente igual, donde lo que cambia es la tenencia de las acciones. Pero lo que se hace no tiene nada que ver con lo que nosotros decimos que hay que hacer, que es: una socialización. Que significa no solamente una empresa 100% pública, 100% nacional, 100% federal, sino que tenga una administración socializada, con participación de los que defienden los intereses de los usuarios, de los que defienden el medioambiente y también los trabajadores, y la presencia de un Estado nacional que no sea este Estado bobo, socio de las multinacionales.

– Hablabas de nacionalizar el Estado y también de control social de YPF y las otras empresas. ¿Cómo se construye esto, cómo se va hacia esto?

El problema que tenemos en Argentina es un problema cultural. Muchas veces el enemigo nos gana la cabeza o el corazón. Si yo dijera que se trata de construir un proyecto que sea sustentable, quedaría lindo. ¿Y sustentable que es? Es otra de las políticas y los vocablos del sistema capitalista que queda bien en cualquier lugar que lo pongamos. Desarrollo sustentable, política sustentable, economía “verde” sustentable, y así seguimos. Queda bárbaro. Pero no dice nada. En realidad lo que esconde es la crisis del sistema. Y genera la expectativa de que bajo ese mecanismo se van a resolver los problemas de un sistema capitalista que está en crisis y que nadie sabe cómo va a terminar. Pero lo que está claro es que esa crisis es abarcativa de todo el sistema: no es que hay una crisis económica, una crisis energética, una crisis ecológica, no, es una crisis del sistema capitalista.

¿Cómo resolvemos esto? Si somos concientes y entendemos que hay una crisis del sistema y que hay que cambiar el sistema.

No va a mejorar el sistema capitalista porque nosotros hagamos una economía verde. Porque nadie sabe qué es una economía verde. Lo mismo que el trabajo decente. ¿Qué es un trabajo decente? Nadie lo vive. Nadie lo realiza, ni lo conoce. Lo mismo que el diálogo social. Preguntémosle al movimiento obrero europeo qué es el diálogo social, qué es el trabajo decente y qué es creer que el sistema capitalista es humano. Ahí están, peleando, arrinconados, contra las políticas de un sistema que ha descargado toda la brutal crisis sobre las espaldas de los que menos tienen, de los trabajadores. Entonces. Sentido de clase. Segundo, ubicación de enemigo. Tercero, unidad para conformar poder propio. Y en esa dirección, establecer un proyecto que sea sostenido por todos. La energía es un problema de todos. Lo que pasa es que culturalmente el enemigo nos hizo creer que muchas otras cosas eran importantes. La salud, la educación, los niños, los viejos, todas son cuestiones importantes y significativas, pero ninguna se puede resolver sin dinero. ¿Dónde está el dinero? Está en el subsuelo, y tiene color negro, es el petróleo, a veces es incoloro y es gas. Si ese petróleo, que es nuestro, lo manéjaramos nosotros, no se irían 20 mil millones de dólares todos los años fronteras afuera, como se han estado yendo los últimos 20 años. Con ese dinero se podrían haber hecho muchas cosas que los argentinos dejamos de hacer, pero que los grupos multinacionales usaron para ellos. Pero hay que vencer esta concepción cultural que nos vendieron para que nosotros no defendamos ese recurso como lo tendríamos que defender, mientras que ellos están tan convencidos de la importancia de estos recursos que invaden, que matan, que desestabilizan, con tal de obtener lo que no tienen.

Fuente: www.ctarosario.org.ar

* Equipo de Comunicación de la CTA Rosario

Comments

comments

You may also like...